miércoles, 18 de abril de 2018

40 años del ferry a Plymouth

Cuando la naviera Aznar, que desde 1974 cubría las líneas marítimas Santander-Southampton y Santander-Ámsterdam con los recordados "Monte Toledo" y "Monte Granada", respectivamente, quebró en 1977 se buscó otra naviera que se hiciera cargo del servicio. La elegida fue Brittany Ferries, que se hizo con la explotación de la línea con el reto de reducir la duración del viaje y al mismo tiempo hacerlo lo más cómodo posible. Para ello decidió emplear el "Armorique", un barco construido en 1972 y comprado por Brittany Ferries en 1975. El buque fue remozado y se le añadieron un cine y una sala de juegos. También se mejoraron los restaurantes en previsión de las necesidades de un nuevo tipo de pasajero que pasaba un día completo a bordo.


Ferry "Armorique"

Para acortar la duración del viaje se eligió como destino Plymouth, por lo que el viaje pasó a durar 23 horas frente a las 34 horas que duraba el viaje a Southampton. Se estableció una frecuencia bisemanal saliendo de Plymouth los lunes y miércoles, y tras superar numerosas dificultades técnicas en el puerto de Santander (rampa de embarque, accesos, etc.) y administrativas (en 1978 España no pertenecía aún al Mercado Común, por lo que el control fronterizo era exhaustivo tanto para las personas como para las mercancías), el 18 de abril de 1978 el "Armorique" zarpó de Santander al mando del capitán Francis Gervain y con 54 tripulantes a bordo.

Este viaje supuso el inicio de una nueva era en el transporte de personas y mercancías entre España y Gran Bretaña. El éxito de la línea supuso la incorporación de barcos cada vez más grandes, rápidos y cómodos y que ya forman parte de la vida diaria de Santander.


viernes, 30 de marzo de 2018

La visita del canónigo Zuyer

Antiguamente, para que una localidad fuera nombrada ciudad era necesario que la misma fuera sede de un obispado y tuviera su propia diócesis. Desde antiguo la villa de Santander pertenecía a la diócesis de Burgos y llevaba tiempo pleiteando con la Silla Arzobispal de Burgos para establecer el Obispado de Peñas al Mar. Para aclarar determinados puntos relativos al pleito, el nuncio Bonelli elige al canónigo Pellegrino Zuyer, comisionado de la Congregación Consistorial, para que visite la región y elabore un informe. En 1660 Zuyer se dirigió a las Montañas Bajas de Burgos y emprendió un viaje que le llevó a recorrer la franja del litoral cantábrico desde la ría del Nervión hasta San Vicente de la Barquera, regresando a la Meseta por Los Tojos y Reinosa. Su visita al agreste norte concluyó el 5 de diciembre y sirvió al religioso para elaborar un minucioso informe destinado a juzgar la oportunidad de erigir un obispado en la zona examinada.

Zuyer reflejó sus impresiones en un informe llamado "Itinerario", escrito en italiano y que se conservaba en los archivos secretos del Vaticano. En dicho informe Zuyer escribe acerca de la provincia, la villa de Santander, sus gentes, sus costumbres, la nobleza, los oficios, la estructura social, etc. En lo que respecta a la villa en sí, a la hora de determinar cuántas casas había en la villa, y dado que según a quién preguntara obtenía una respuesta diferente, "[...] para verificar más ciertamente su número, he contado todas las casas, tanto del recinto de la muralla como las que están fuera de las puertas [...] y esta diligencia no es difícil, pues no hay más que seis calles que pueden tener el nombre de tales y que apenas si en ellas caben dos carrozas; las otras todas son callejuelas de poca consideración, que no tienen casas particulares, siendo casi todas las mismas casas de las calles principales que corresponden en una parte a dichas callejas [...]".

Más adelante Zuyer dice lo siguiente: "[...] La calle más larga es la de la Ribera, que no tiene más de 26 casas en fila. La Plaza está en el centro del lugar, como se ve en el plano de la villa y no tiene de ancho más de veinticuatro pasos ordinarios y sesenta de largo. En ella confluyen casi todas las calles, habiendo a mano izquierda cuatro y a mano derecha, tres; la más larga no tiene más que veintitrés casas en línea; otras que no llegan a catorce o veinte por banda, y sumando todo el número de las que hay dentro de la muralla, no llega a doscientas noventa casas en total, entre las cuales las hay deshabitadas y no tienen otra cosa que los muros y el aspecto exterior. Fuera de las puertas son noventa a cien casas en junto, comprendiendo todas las que están ante las puertas del muro, en dos calles muy pobladas por pescadores. En total, haciendo el cómputo, a lo más que se puede llegar en cuanto al número de casas, será menos de cuatrocientas y no parece que pueda pasar del número de setecientas, el de las familias u hogares, poco más o menos [...]".

Zuyer describe las casas de la villa del siguiente modo: "[...] Se construye en siete u ocho sitios de la villa de Sant'Ander, pero son casas muy ordinarias; la mitad, de piedra, y la otra mitad, de madera. No he visto más de seis o siete casas que tuvieran proporciones de verdaderas casas, y todas de piedra; en particular, la del Veedor, frontera a la iglesia de los reverendos padres jesuitas, en la cabeza de la plaza […]".


Plano de la villa de Santander dibujado por Zuyer en 1660

Para completar su informe sobre Santander Zuyer dibuja un plano en el que se pueden ver las principales calles de la villa, el puerto, la muralla, las fortificaciones de San Martín, La Cerda, Monte Hano y San Pedro del Mar, así como los lugares de San Román y Cueto. Las calles citadas por el canónigo Zuyer son las de Santa Clara, la Compañía, Rúa del Palacio, San Francisco y Don Gutierre, que desembocaban en la Plaza, de la que partía hacia la entonces Abadía de los Santos Cuerpos la Rúa del Puente sobre el arroyo de Becedo. Esta misma configuración, con muy ligeras modificaciones, permaneció hasta el incendio de febrero de 1941 que devastó la ciudad.

Para escribir este artículo he utilizado como documentación el libro "Santander. Biografía de una ciudad", capítulo I, de José Simón Cabarga. Centro de Estudios Montañeses (1954).


viernes, 23 de marzo de 2018

Santander desde el aire (II)

Reanudamos nuestro viaje aéreo en el tiempo sobre Santander para ver los cambios que se han ido sucediendo a lo largo de los años. Empezamos en el centro, con dos vistas aéreas de la misma zona separadas en el tiempo 43 años. En la foto de 1934 se pueden ver algunas de las calles desaparecidas en el incendio de 1941. También, en la parte inferior izquierda, se puede ver cómo eran las calles Cádiz y Méndez Núñez.

1934
1977

Comparando las dos fotos se puede ver que los muelles de Calderón, Maura y Albareda apenas sufrieron cambios en esos años.

Seguimos en el centro y nos vamos a los años 60. En la siguiente foto se pueden ver los muelles de Albareda y Maliaño, los Jardines de Pereda, la plaza de Farolas, la avenida de Alfonso XIII y el inicio del paseo de Pereda.


Se puede ver el antiguo Hotel Bahía y cómo estaba aún sin urbanizar el espacio situado frente a la calle Calderón de la Barca, donde está el monumento a las víctimas del Machichaco. Aunque no sé de qué año exactamente es la foto, sí puedo decir que fue tomada en el mes de agosto, ya que en la plaza de Velarde (la plaza Porticada) se pueden ver las lonas del teatro del Festival Internacional de Santander.

Seguimos en los muelles y avanzamos hasta 1998. En la siguiente foto podemos ver el muelle de Maliaño lleno de grúas, barcos atracados, trenes circulando por el muelle, etc. Una estampa que desgraciadamente ha pasado a la historia. En la parte superior se ven los muelles de Raos y la dársena del Barrio Pesquero. También se pueden ver las calles Márqués de la Hermida y Antonio López.


Retrocedemos de nuevo en el tiempo y nos vamos a El Sardinero. En la siguiente foto, que yo creo que es de los años 20-30, podemos ver la Segunda Playa, los Jardines de Piquío y la plaza de las Brisas. Todos los terrenos que se ven en la foto hoy en día están urbanizados, ya que corresponden, en su mayoría, al paseo del General Dávila y la avenida de Los Castros. También se ven los terrenos donde está el parque de Mesones y donde estuvieron los antiguos Campos de Sport. Se puede ver, en la Segunda Playa, el Balneario de Castañeda y, aunque la calidad de la foto no es buena, en la parte superior, hacia la derecha, se puede ver Peñacastillo.



Santander desde el aire (I)


jueves, 15 de marzo de 2018

Un poco de historia (LXXII)

La calle Santa Lucía


En 1789 se empezó a denominar como calle un camino que comunicaba la calle del Martillo con el camino militar que conducía al Alto de Miranda. La calle tomó su nombre de una ermita dedicada a Santa Lucía situada en dicho lugar. En 1817 se acordó "la composición del camino carreteril desde Río de la Pila a Molnedo".  En 1820 se hizo la alineación urbana de la calle y en 1824 ya era el eje del "plano general para la nueva población de Santa Lucía".

En 1859, en el inicio de la prolongación de la calle hasta Molnedo, se inaugura la primera plaza de toros que hubo en Santander, que estuvo en uso hasta 1889. Una vez derribada, el doctor Enrique Diego Madrazo construyó en ese lugar un sanatorio que estuvo abierto hasta los años ochenta. En 1864 se construyeron diez casas "en el camino desde la plaza de toros a Molnedo". En 1871 se alinean la calle Santa Lucía y su prolongación hasta Molnedo.

Plaza de toros de Molnedo (1885)
Sanatorio del Dr. Madrazo

La Revolución de 1868 cambió el nombre a la calle y la llamó "De la Libertad". En 1915 se la bautizó "Del doctor Madrazo" como homenaje a dicho médico. Durante la Segunda República volvió a llamarse "De la Libertad" hasta que en 1937 recuperó su nombre original.

En 1893 las Hermanitas de los Ancianos Desamparados trasladaron a la calle Santa Lucía el asilo que tenían en la calle Alta. El asilo estuvo abierto hasta los años 80, cuando se trasladaron a su actual ubicación en la calle Cardenal Herrera Oria.


Huerto del Asilo de las Hermanitas

Al inicio de la calle, en la esquina con la plaza del Río de la Pila, la Compañía Telefónica Nacional de España construyó la primera central telefónica automática de España. Fue inaugurada por Alfonso XIII en 1926 y estuvo ahí hasta 1976, año en el que se trasladó al otro lado de la plaza, donde estuvo el Parque Municipal de Bomberos y donde aún sigue.


Inauguración de la central telefónica (1926)

El 27 de octubre de 1941, tras una larga persecución, el maquis José Lavín Cobo, más conocido como "Pin el Cariñoso", se refugió en el número 44 de la calle, pero fue abatido por la Guardia Civil, que dispuso una ametralladora en el muro del Sanatorio Madrazo. Hasta hace unos años aún se podían apreciar algunas marcas de los disparos en la fachada del edificio.


Calle Santa Lucía

En el número 1 de la calle estuvo durante muchos años, desde 1919 hasta su derribo en 1966 (cerró en 1960), el Teatro Pereda, recordado por muchos, y uno de los mejores teatros que ha habido en España.

Teatro Pereda

Parte del recorrido del tranvía a Miranda discurría por la calle Santa Lucía, desde el Río de la Pila hasta el paseo de Menéndez Pelayo. Aunque era para el tranvía, a la altura del Teatro Pereda estuvo el primer semáforo que hubo en Santander.




lunes, 26 de febrero de 2018

Arte en las fachadas (IV)

Continuando nuestro paseo por los murales pintados en las paredes y fachadas de Santander hoy empezamos en la calle Cisneros, donde podemos ver el siguiente mural junto a las entradas de los colegios públicos Cisneros y Antonio Mendoza.


Los dos siguientes murales los podemos ver en las escaleras que comunican las calles Cuesta y Cuesta del Hospital.


Del centro nos vamos a la calle Río de la Pila donde, junto al funicular, podemos ver el siguiente mural. Quiero dar las gracias a Manuel Nieto por las fotos.






sábado, 24 de febrero de 2018

El otro Santander (XI)

La calle Cuesta


Es una pequeña calle peatonal situada frente al Ayuntamiento pero que suele pasar desapercibida para quien pasa frente a ella. Hoy en día, además de los locales de hostelería, apenas quedan comercios. Al final de la calle hay unas pequeñas escaleras que la comunican con la Cuesta del Hospital.

Recibió su nombre en 1845, y recuerda a Antonio Cuesta, un famoso boticario del Santander del siglo XIX que tenía una botica en la calle Atarazanas y en cuya rebotica se reunían en tertulia los intelectuales de la época. En 1882 surgió el proyecto de abrir un túnel al final de la calle, bajo las calles Rúa Mayor y Rúa Menor, para comunicar la calle Atarazanas con la plaza de Las Navas de Tolosa y las estaciones de ferrocarril. Debido al desnivel con la Cuesta del Hospital, los bajos de los edificios se convirtieron en almacenes, bodegas, cafés-cantantes y tablaos flamencos, muy frecuentados por los soldados que esperaban a ser embarcados a Cuba y por los que eran repatriados.

Calle Cuesta (1968)

Ya en el siglo XX, el periódico liberal La Montaña tuvo su rotativa en esta calle. En el local del fondo de la calle estuvo a punto de abrir una sala de cine la familia propietaria del mismo, pero no llegó a un acuerdo con el inquilino, un bodeguero y tonelero. A mediados de los años 60 se estableció en ese local la sala "La Belle Epoque", una sala de baile, antecesora de las discotecas, que se mantuvo hasta los años 80 y que mucha gente aún recuerda. Otros locales muy recordados son el "Mesón de la Tortilla", "El Toboso" y, sobre todo, "La Casona", propiedad de "el pobre Chus", y que era un pequeño museo por la cantidad de objetos de todo tipo que adornaban el local, incluidos cuadros de Dalí, Miró y Fernando Calderón. Al igual que hoy en día muchas zonas de la ciudad tienen su propio ambiente, la calle Cuesta también tuvo el suyo, muy animado tanto a la hora del aperitivo como por la noche.

Bajo las escaleras que comunican la calle con la Cuesta del Hospital hubo durante muchos años unas taquillas en las que se podían comprar entradas para los partidos del Racing, los circos que venían a la ciudad y otros espectáculos.

La calle Cuesta en la actualidad


El otro Santander (X). La avenida de Maura

lunes, 19 de febrero de 2018

Un poco de historia (LXXI)

La calle Casimiro Sainz


La actual calle Casimiro Sainz empezó siendo un terreno por el que discurría el arroyo de Molnedo, que recogía las aguas provenientes de la vaguada de Tetuán. Junto al cantil de la bahía estaban la fuente llamada "de los diez caños" y la aguada que abastecía los barcos de pesca. En 1784 el empresario Francisco de Gibaja construyó allí la planta de blanqueado de su fábrica de hilados. En 1832 se construyó un lavadero público y, a medida que la ciudad y los muelles se extendían hacia el este, Molnedo fue cambiando su fisonomía y varias fábricas de salazones se instalaron en el lugar. El lugar de Molnedo fue oficialmente reconocido como calle en 1842.


Calle Casimiro Sainz (1925)

Los avances urbanísticos provocaron que los mareantes del Cabildo de Abajo tuvieran que trasladarse a la zona de Molnedo, lugar que conoció su máximo auge al construirse la dársena de Puertochico. Molnedo y sus alrededores, especialmente el barrio de Tetuán, se convirtieron en lugar de residencia de pescadores, dando al lugar un carácter único. En 1894 se construyó la Almotacenía, donde se vendía el pescado que traían los barcos que atracaban en Puertochico. Las pescadoras con sus carpanchos en la cabeza, las rederas, los pescadores, los raqueros, etc., enseguida se convirtieron en parte fundamental del paisanaje de la zona.

Almotacenía de Puertochico
Pescadoras en la Almotacenía de Puertochico

En 1915 el Ayuntamiento cambió el nombre a la calle y la bautizó como Casimiro Sainz, en homenaje al pintor nacido en Matamorosa. Con el traslado de los pescadores al nuevo Poblado Pesquero en los años 50-60 se acabó con el carácter de Molnedo. En los terrenos donde estuvieron las fábricas de salazón se construyeron el edificio de la Diputación Provincial en 1935 (inaugurado en 1937 y derribado en 2009) y los cines Reina Victoria y Popular Victoria. En los terrenos ocupados por los cines, una vez cerrados éstos, se establecieron el Garaje Loriente y una comisaría de la Policía Nacional.

Calle Casimiro Sainz
Calle Casimiro Sainz (1972)

En los años 80, después de llevar cerrado un tiempo, se decidió trasladar el edificio de la antigua Almotacenía a un terreno situado en la acera de enfrente y a unos metros de distancia. Una vez reconstruido el edificio se convirtió en el actual Centro Cultural Doctor Madrazo. El nombre es un homenaje al doctor Enrique Diego Madrazo, conocido cirujano cántabro fundador del Sanatorio Madrazo, centro hospitalario que se encontraba en la calle Santa Lucía.

Antigua sede del Gobierno de Cantabria (2009)

En los años 90 se construyó un túnel que unía Las Llamas con Puertochico bajo la ladera del Alta. Sin embargo no fue el primer proyecto para construir un túnel, ya que en 1959 el ingeniero de Obras Públicas Eiriz Beato entrega en el Ayuntamiento el proyecto de un túnel que comunicaría Molnedo con Las Llamas.

La actual calle Casimiro Saiz termina en el cruce con la calle Santa Lucía.. A partir de este punto en adelante la calle recibe el nombre de San Emeterio, uno de los dos santos patronos de la ciudad junto a San Celedonio.




Un poco de historia (LXXII). La calle Santa Lucía
Un poco de historia (LXX). El paseo de Pérez Galdós

martes, 16 de enero de 2018

La fuente luminosa

Sois bastantes los que, a través de comentarios y de correos, habéis mostrado vuestro interés y me habéis preguntado por la fuente que había en la plaza del Ayuntamiento. Por lo que decís deduzco que no la llegásteis a conocer y sólo la habéis visto en fotos o alguien os ha hablado de ella.

1962

En 1962, al mismo tiempo que también empezaron las obras de ampliación del Ayuntamiento y de la nueva plaza, también se empezó a construir una fuente que la adornara. El alcalde de la ciudad era Manuel González-Mesones y Díaz.

1964
1965
(Autor: Pablo Hojas Llama)
(Imágenes procedentes del Centro de Documentación de la Imagen de Santander)

La fuente fue donada a la ciudad por la Caja de Ahorros de Santander, como se llamaba entonces la entidad, e inaugurada oficialmente en 1965. Tenía varios juegos de agua y por la noche se iluminaba, por eso era conocida como "la fuente luminosa".



En los primeros años ochenta la plaza fue remodelada para construir un aparcamiento subterráneo, por lo que la fuente fue retirada y sus piezas fueron llevadas a un almacén municipal. Actualmente está instalada en El Sardinero, en una rotonda junto al Parque de Mesones.


En 1973 se instaló en ella un pebetero con una antorcha con cuyo encendido dieron comienzo los Juegos Deportivos del Cantábrico, que ese año se celebraron de nuevo en Santander. Éstos eran una competición deportiva en la que participaban deportistas de las provincias de La Coruña, Lugo, Asturias, Santander (así se llamaba entonces la provincia), Vizcaya y Guipúzcoa. Tuvieron lugar desde 1964 hasta 1975 y comprendían competiciones de atletismo, natación, ciclismo, baloncesto, balonmano, voleibol, halterofilia, hockey sobre hierba, judo, patinaje, piragüismo, remo, tenis y tiro. A los tres ganadores en cada deporte les entregaban medallas de oro, plata y bronce. Los primeros Juegos se celebraron en Santander del 12 al 19 de julio de 1964.


martes, 26 de diciembre de 2017

Aquellas Navidades

Como otros años, vamos a recordar algunos aspectos de la Navidad en el Santander de hace años. Esta vez vamos a ver el lado más solidario de la Navidad.

Casa de Caridad (1925)
Sanatorio Infantil de Santa Clotilde (1954)

Las fotos anteriores, aunque no son de muy buena calidad, especialmente la de la izquierda, corresponden a visitas que SS.MM. los Reyes Magos hicieron a los niños más necesitados y enfermos en 1925 y 1954, respectivamente.

Antes de que la televisión llegara a los hogares y se convirtiera en la dueña absoluta, la radio era quien mandaba. Todos recordamos programas y locutores que pasaron a la historia. Era raro que en Navidad ninguna emisora hiciera programas especiales con sorteos para recaudar dinero para los niños enfermos, los ancianos de algún asilo, los más necesitados, etc. Los seguidores del blog de más edad seguro que recuerdan a Arturo Moreno, el locutor de Radio Santander, "La voz de La Montaña". En la siguiente foto se le puede ver en un programa especial a favor de los niños del Sanatorio Infantil de Santa Clotilde emitido el 4 de enero de 1956.

(Autor: Fotografía Mazo)

Todas las Navidades, desde 1966 hasta 2008, tenía lugar en Santander la recordada "Operación Duro", organizada por la Peña Bolística "La Carmencita". Era muy característico ver junto a los guardias urbanos (como se les llamaba entonces) que dirigían el tráfico pequeños puestos en los que recogían dinero destinado al Asilo de la Caridad, como se puede ver en la siguiente foto tomada en Cuatro Caminos.

(Autor: Fotografía Mazo)

En la siguiente foto se puede ver la cesta de Navidad de un sorteo realizado por la Cooperativa Alcosant. El dinero obtenido por la venta de papeletas seguramente iba destinado también a obras benéficas.


En Navidad los trabajadores de determinadas profesiones (carteros, barrenderos, guardias, serenos, conductores, etc.) pedían el aguinaldo a los vecinos, clientes, etc. Éste normalmente consistía en dinero, un regalo, etc., que la gente les daba por Navidad. Muchos guardias urbanos también colaboraban recogiendo donativos para centros benéficos, asilos, etc., mientras dirigían el tráfico.




jueves, 21 de diciembre de 2017

Un poco de historia (LXX)

El paseo de Pérez Galdós


Ya en el siglo XVIII existía un camino que comunicaba el Alto de Miranda con La Magdalena y que pasó a formar parte de la red de caminos creada por el mariscal don Juan de Pignatelli para defender la ciudad en caso de desembarco francés. Estos caminos comunicaban los castillos y baterías dispuestas a lo largo de la costa, desde Liencres hasta San Salvador de Hano, en La Magdalena, y permitían el transporte rápido de tropas, armas y pertrechos de una batería a otra.

Este camino atravesaba la finca denominada "La Alfonsina", que se extendía, aproximadamente, de Miranda a la plaza del Pañuelo. Debido a las continuas visitas de Isabel II a partir de 1861 para pasar el verano en Santander, el Ayuntamiento donó a la reina dicha finca para que construyera en ella una residencia real para pasar en ella los veranos. Sin embargo, la finca fue incautada por la Junta Revolucionaria en 1868, por lo que el Ayuntamiento inicia el proceso para intentar recuperarla. Además, muchos de los terrenos que formaban la finca eran particulares y sus dueños demandaron al Ayuntamiento por disponer de los mismos sin su consentimiento. Con el tiempo los dueños fueron recuperando sus terrenos. Fue a partir de 1877 cuando este camino, una vez perdida su primitiva función militar, comenzó a transformarse y convertirse en un bonito paseo hasta El Sardinero.

Vista del paseo en 1885

En el verano de 1871 llega a Santander por primera vez Benito Pérez Galdós, atraído por la lectura de "Escenas montañesas", de José María de Pereda, y para documentarse para algunos de sus "Episodios nacionales". Aunque tenían diferencias políticas, Galdós y Pereda se hicieron grandes amigos. Como, además de en verano, también se quedaba algún invierno en Santander, Galdós construyó una residencia en el nuevo paseo. El chalé recibió el nombre de "San Quintín", como uno de sus Episodios, y fue inaugurado en 1892. Además de su residencia, acabó siendo un pequeño museo, ya que Galdós reunió en él los originales de sus obras, cuadros, recuerdos de su vida, y otros diversos y valiosos objetos que se hizo traer de su casa de Madrid, y también lugar donde se celebraban tertulias literarias. El paseo recibió el nombre actual en 1908.

San Quintín

Para atraer el turismo que la Primera Guerra Mundial estaba alejando de los habituales destinos europeos en aquella época, en 1916 se constituyó en Santander una sociedad cuyo objetivo era la construcción de un gran hotel similar a los grandes hoteles europeos, el Hotel Real. Además del hotel, dicha sociedad tenía planeado la construcción de otras infraestructuras para hacer más atractivo el verano en Santander. Entre éstas se encontraban el Hipódromo de Bellavista y el Gran Casino de El Sardinero. Para lograr sus propósitos la sociedad hizo una suscripción de acciones que encabezó el rey Alfonso XIII.

Hotel Real

Poco a poco el paseo se fue llenando de casas señoriales. El empresario y naviero Leopoldo Pardo1 construyó en 1915 "El Promontorio", junto al Hotel Real, que pocos años después fue comprado por Marcelino Botín. La familia Maza construyó "Quinta Maza", actualmente propiedad de la Fundación Botín, que también posee "El Promontorio" y "Villa Iris". La familia Ocharan construyó una bonita residencia que tenía un pequeño observatorio astronómico. Desgraciadamente dicha residencia ya no existe. Otro bonito chalé que se puede ver en este paseo es "La Casuca", de 1916.

El Promontorio
Residencia de la familia Ocharan

La Casuca

A partir de 1912 empezó a circular por el paseo un ramal del tranvía de Miranda que, partiendo de Miranda, bajaba por el paseo de los Infantes y por el camino de Pontejos, seguía por la avenida de Castañeda a la plaza del Pañuelo y por la avenida de Reina Victoria volvía al paseo, por donde subía a Miranda. En 1935, en unos terrenos situados frente a "Quinta Maza", se establecieron Las Esclavas del Sagrado Corazón, que abrieron el colegio que aún existe.

Colegio de Las Esclavas


1 Leopoldo Pardo fue un empresario que creó depósitos de madera y otras empresas en la zona de Maliaño a medida que se iban construyendo los nuevos muelles. También fue un importante naviero. Tiene una calle dedicada en Santander. Es una calle paralela a Antonio López que va desde Marqués de la Hermida hasta Ruiz Zorrilla.


Un poco de historia (LXXI). La calle Casimiro Sainz
Un poco de historia (LXIX). El Fuero de Santander