lunes, 25 de agosto de 2014

Escaleras al cielo (V)


El largo tramo de escaleras de la primera foto de hoy corresponde a la calle Vista Alegre. En este caso no toda la calle, aunque sea pendiente, tiene escaleras, sólo el tramo comprendido entre las calles Jean León y Convento.


Del centro de la ciudad nos vamos a la calle Argentina, donde podemos encontrarnos con este tramo de escaleras que comunica las calles Colombia y La Habana.

Lamentablemente, en el mapa de Google vuelven a estar mal los nombres de las calles y, en este caso, a la calle Colombia le cambian el nombre por el de la cercana calle Montevideo.


viernes, 22 de agosto de 2014

El grabado de Braun


En el siglo XVI, para completar el atlas del mundo de Abraham Ortelius, Theatrum Orbis Terrarum (1570), un conjunto de dibujantes, encabezado por el canónigo de la catedral de Colonia Georg Braun, recorrió diversas ciudades europeas para tomar vistas de las mismas y reflejarlas lo más fiel posible, tanto las ciudades en sí como su entorno, sus gentes, escenas cotidianas, la actividad mercantil, etc.

Uno de esos dibujantes fue Georges Höfnagel, que estuvo en Santander en 1575 y realizó el dibujo que todos conocemos. A cada dibujo le acompañan textos descriptivos de cada ciudad escritos en su mayoría por Braun. El grabador Franz Hogenberg era el encargado de realizar las planchas de los dibujos para su estampación. Los dibujos forman la obra Civitates Orbis Terrarum, impresa entre 1572 y 1617 en seis volúmenes que fueron reeditados varias veces. El dibujo correspondiente a Santander aparece en el Volumen II.

En el grabado se puede ver la Abadía de los Santos Cuerpos, la Puebla Vieja y la Puebla Nueva unidas por el puente sobre la ría de Becedo, las Atarazanas, la muralla, la cordillera Cantábrica al fondo, unas mujeres vistiendo el traje de la época en primer plano, el camino de Burgos que parte de la Puebla Vieja, la peña de Peñacastillo, etc., etc. Como se puede ver, el grabado presenta un alto grado de detalle.




Para cubrir la pared medianera del edificio situado en el número 23 de la calle Santa Lucía, alumnos de una Escuela Taller municipal iniciaron hace dos años el pintado en dicha fachada del grabado, reflejando hasta el más pequeño detalle. El dibujo sólo queda interrumpido por las ventanas de la casa. En la parte inferior derecha de la fachada hay pintado un pergamino con los nombres de todos los que han realizado el mural. En la parte superior izquierda aparece un personaje que puede ser Braun o Höfnagel.

lunes, 18 de agosto de 2014

Escaleras al cielo (IV)


Nuestro paseo por las escaleras de Santander empieza hoy junto al funicular del Río de la Pila. Hay podemos encontrar una larga y serpenteante escalera que nos llevará a la calle Prado de San Roque.



Estas dos fotos corresponden a la calle África, una calle totalmente escalonada que une las calles San Sebastián y San Celedonio.



Si seguimos por la calle San Celedonio nos encontramos con las calles Obispo Puchol (primera foto) y Salvador Hedilla (segunda foto), que también comunican San Celedonio con San Sebastián.


Escaleras al cielo (III)

jueves, 14 de agosto de 2014

Monumento a Velarde


Al inicio del paseo de Pereda, entre los edificios de las delegaciones del Gobierno y de Hacienda está el monumento a Pedro Velarde, héroe del Dos de Mayo. Pedro Velarde y Santillán nació en Muriedas el 19 de octubre de 1779 en la casona-palacio del linaje de los Velarde. Dicha casona-palacio acoge en la actualidad el Museo Etnográfico de Cantabria.

Cuando tenía 14 años Velarde ingresa en el Real Colegio de Artillería de Segovia, donde se convirtió en un experto en el cálculo de la velocidad y trayectoria de los proyectiles. Llegó al grado de capitán en 1804. En 1806 fue nombrado Secretario de la Junta Superior Económica del Cuerpo de Artillería, en el Estado Mayor en Madrid. El 2 de mayo de 1808 los madrileños, espontáneamente, se levantan contra las tropas francesas luchando con todo lo que encontraban a su paso: navajas, piedras, macetas, palos, etc., convirtiéndose ese día en una sangrienta jornada en la que se sucedieron acuchillamientos, degollamientos y detenciones por parte de los franceses, que extremaron su crueldad con la población, muriendo cientos de madrileños, hombres y mujeres, así como franceses, en la refriega.

Sin embargo, el Ejército, siguiendo órdenes del capitán general Francisco Javier Negrete, permaneció acuartelado y pasivo. Los únicos que desobedecieron las órdenes fueron los artilleros del Parque de Artillería del Palacio de Monteleón, en Madrid, que se unieron a la insurrección mandados por los capitanes Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde y Santullán. Tras repeler una primera ofensiva, murieron luchando heroicamente defendiendo la libertad ante las tropas enviadas por el general francés Murat.

En 1864, José María de Pereda pedía en un artículo que se recordara al héroe del Dos de Mayo con un monumento conmemorativo. A esta petición se unió Esteban Aparicio, catedrático del Instituto Cantábrico de Segunda Enseñanza de Santander. La iniciativa tuvo tan buena acogida que se formó una Junta para gestionar la idea y recaudar los fondos necesarios. El monumento fue encomendado al escultor José Piquer y Duart, que diseñó la estatua, los relieves y el pedestal, pero su prematura muerte hizo que las obras, empezadas el 31 de diciembre de 1864, quedaran interrumpidas. Pasados quince años sin que las obras avanzaran, Pereda recriminó públicamente la situación, lo que provocó que se creara una nueva Junta que retomara el proyecto. Ésta encargó a Elías Martín que terminara la escultura y los relieves.



Por fin, el 2 de mayo de 1880 era inaugurado con gran pompa el monumento, situado en la plaza de la Dársena, como se puede ver en la foto superior, de 1884.



Las dos fotos superiores, de 1900 y 1912, respectivamente, muestran dos vistas de la plaza de la Dársena, en las que se puede ver el pedestal que tenía originalmente el monumento. La plaza también era conocida como "de Velarde".



En 1915, debido a la construcción del edificio de Correos, el monumento fue trasladado a la plaza de la Libertad (actual plaza de Pombo), y el pedestal fue cambiado por uno mayor, el actual, diseñado por el arquitecto municipal Lavín Casalís, como se puede ver en la foto superior, de 1921.



Tras el incendio de Santander de 1941, en 1946 el monumento es nuevamente trasladado, esta vez a la nueva plaza de Velarde, como se puede ver en las dos fotos superiores correspondientes a la construcción de dicha plaza.


Ante la necesidad de instalar el teatro para el Festival Internacional de Santander en la plaza de Velarde, se decidió trasladar el monumento una vez más. Esta vez el lugar elegido fue la plaza de Farolas, siendo colocado en el centro de la misma en 1954. Sin embargo, en 1978 fue de nuevo retirado de su sitio debido al inicio de la construcción del aparcamiento subterráneo. Cuando terminaron las obras, volvió a la plaza pero en esta ocasión a su extremo norte. Tras un atentado terrorista en 2002 que obligó a cerrar el aparcamiento unos años, se volvió a reformar la plaza de Farolas en 2008, por lo que el monumento fue trasladado de sitio otra vez. La plaza de Velarde también acababa de ser reformada y se dedició dejarla libre de obstáculos para poder celebrar en ella conciertos, actuaciones, exposiciones, etc., por lo que el monumento fue colocado en su actual ubicación, entre las delegaciones del Gobierno y de Hacienda.




El monumento representa a Pedro Velarde vistiendo uniforme militar y blandiendo el sable. Está junto a un cañón montado en cureña sobre el que ha caído su capa. En dos de sus caras tiene dos bajorelieves. Uno de ellos, primera foto, representa a la Fama, una figura alada sobre el orbe que con una trompeta pregona las hazañas de Velarde. El otro relieve, segunda foto, representa la España Mural, una matrona con corona acastillada, símbolo de Castilla, y con espigas en las manos que hacen referencia a la abundancia y al trigo que se comercializaba a través del puerto de Santander. Detrás tiene un león, símbolo de la nación, la soberanía y la justicia. Tanto la escultura como los relieves están realizados con el bronce de cañones fundidos del Parque de Artillería de Sevilla en la Fábrica de Cañones de Trubia (Asturias).




En las otras dos caras del pedestal hay dos inscripciones. La primera, "VELARDE. DOS DE MAYO. 1808", hace referencia a la fecha de la gran hazaña del militar montañés. La segunda, "SANTANDER A LA GLORIA DEL HÉROE. 1880", hace referencia al año de la inauguración del monumento.

También hay en Santander una calle que recuerda a los dos héroes del Dos de Mayo, la calle Daoíz y Velarde. El monumento a Velarde ha cambiado tantas veces de lugar, que en Santander, cuando una persona es muy inquieta, no puede estarse quieta, etc., se le dice "te mueves más que Velarde".

Curiosidades: los leones que están en la fachada principal del Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo en Madrid, se llaman "Daoíz" y "Velarde"; y, con independencia de la ubicación del monumento, el sable de Velarde siempre ha estado apuntando hacia Francia.
 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Un poco de historia (XXXIII)

La plaza de Farolas




Si en un artículo anterior contábamos la historia de los Jardines de Pereda, hoy vamos a contar la historia de la plaza de Farolas y de la avenida de Alfonso XIII, contiguas a los Jardines. Para ello, primero hay que remontarse al siglo XIX. En la primera foto, de 1867, se puede ver la dársena de La Ribera, el Castillo de San Felipe, delante de la Catedral, y el Muelle, con las casas al borde del mar. Pues bien, esa dársena estaba donde hoy están la plaza de Farolas y los Jardines de Pereda.

En la segunda foto, de 1884, ya está hecho parte del relleno de la dársena. En esta foto, tomada desde el Puente de Vargas, se puede ver la primitiva plaza de la Dársena, con el monumento a Velarde inaugurado unos meses antes, en el lugar en el que hoy está el edificio de Correos.


En esta foto de 1916 ya se puede ver la plaza de Farolas. La denominación de "de Farolas" se debe a las farolas monumentales que se pusieron en ella y que, con el tiempo, han sido colocadas en distintos lugares de la ciudad. Hoy en día una de ellas está en la plaza de Juan Carlos I, otras dos están en la plaza de Numancia y la cuarta está en la Alameda de Oviedo, en una rotonda situada frente al Centro de Salud de la calle Vargas. En la foto se puede ver el Salón Pradera y el Hotel Europa (donde hoy está el Hotel Bahía).


Esta foto es de 1930 y en ella se puede ver lo animada que se ponía la plaza cada vez que en el puerto había un barco de pasajeros. De ella salían autobuses a los distintos hoteles de El Sardinero e incluso de la provincia. También tenían paradas en ella los tranvías de El Astillero y de Miranda en su recorrido hasta la Estación del Norte. En esta foto también se puede ver ya el edificio del Banco de España.



Durante la II República, la avenida de Alfonso XIII recibió el nombre de avenida de Galán y García Hernández, en recuerdo de los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández, dos de los militares que el 12 de diciembre de 1930 se sublevaron contra Alfonso XIII y que, tras ser juzgados en Consejo de Guerra el 14 de diciembre de 1930, fueron condenados a morir fusilados. La II República fue proclamada cuatro meses después, el 14 de abril de 1931. Como se puede apreciar en estas fotos, la plaza de Farolas era un gran bulevar.




En la reconstrucción de la ciudad después del incendio de 1941 se ajardinó la plaza de Farolas y en su centro se construyó un estanque, como se puede ver en la primera foto, de 1952. Para que pudiera celebrarse el Festival Internacional de Santander en la plaza de Velarde (popularmente llamada plaza Porticada), el monumento a Velarde se trasladó en 1954 a la plaza de Farolas. Para ello, el estanque se dividió en dos y entre ellos se situó el monumento, como se puede ver en la segunda foto. La tercera foto es de 1977.


En 1978 se inició la construcción de un aparcamiento subterráneo en la plaza, por lo que, de nuevo, el monumento a Velarde fue retirado mientras duraron las obras. Una vez terminadas éstas, la plaza dejó de ser un bulevar, pasando a tener tráfico sólo por la avenida de Alfonso XIII, que recuperó su nombre después de la Guerra Civil. El monumento a Velarde, debido a su peso, no pudo volver a su anterior emplazamiento en medio de la plaza, por lo que fue situado en un extremo de la misma, como se puede ver a la izquierda en la foto de arriba, de 1999.


En 2002 la banda terrorista ETA hace explotar un coche bomba en el aparcamiento subterráneo, causando tantos destrozos en el mismo que éste tiene que cerrar. Tras permanecer unos años cerrado y una nueva reforma, en 2008 es inaugurada la nueva plaza de Farolas. Esta renovación implicó el traslado, una vez más, del monumento a Velarde. Como en la plaza de Velarde tras su última reforma, en la que fue peatonalizada, se decidió que se podrían celebrar actuaciones, conciertos, exposiciones, etc., no se podía poner a Velarde en el centro, como antiguamente, se le situó entre los edificios de las delegaciones del Gobierno y de Hacienda, donde está actualmente.

Con motivo de la última reforma de los Jardines de Pereda por la construcción del Centro Botín, también se ha reformado la plaza de Farolas, siendo ahora un espacio totalmente diáfano. También se ha suprimido definitivamente el tráfico de la misma.


Un poco de historia (XXXII). Los Jardines de Pereda


martes, 12 de agosto de 2014

Escaleras al cielo (III)



Tomamos fuerzas para subir más escaleras. Hoy nos vamos, en primer lugar, a la calle Enrique Gran, la cuesta más pindia de todo Santander. Tiene tanta pendiente, un 25%, que es conocida como "la si puedes". Para hacer más fácil la subida, y la bajada, tiene escaleras que parten de la calle Antonio Cabezón.

Las escaleras de la primera foto están en la calle Enrique Gran. Las escaleras de la segunda foto, a continuación de las anteriores, comunican las calles Enrique Gran y Prado de San Roque. Aunque en los mapas de Google Maps aparecen mal los nombres de las calles, he decidido poner los enlaces para que veáis dónde están.


Siguiendo por la calle Antonio Cabezón, junto al Centro de Educación de Personas Adultas (antiguas Escuelas Verdes), están las escaleras de la foto superior. Comunican las calles Antonio Cabezón y Enrique Gran.


Por último, en esta foto se puede ver el tramo de escaleras de la calle San Antón, que desemboca en la calle Antonio Cabezón. Al fondo de la foto se puede ver el Centro de Educación de Personas Adultas.



lunes, 11 de agosto de 2014

Los Jardines de Pereda



Tras más de un año de reformas, el pasado día 22 de julio se volvieron a abrir al público los Jardines de Pereda, mostrando su nuevo aspecto. Como se puede comprobar, han sufrido cambios importantes. Los caminos son ahora más anchos y lisos, con un pavimento azul que les aporta más claridad, aunque en días de lluvia pueden ser muy resbaladizos, y sin bordillos que separen el césped de los caminos. El trazado de éstos permite rodear los Jardines, recorriendo las distintas zonas que los componen.


Los Jardines han visto cómo han sido talados muchos árboles que se encontraban en mal estado, cómo otros han sido trasladados a otros parques y cómo han llegado nuevos ejemplares. Ha aumentado la zona verde, creándose grandes extensiones de césped en la zona este de los Jardines, la zona comprendida entre el templete de música y la fuente de "Los Meones", donde sólo hay un árbol. Es de destacar que hay muy pocos bancos: en muchos caminos sólo hay uno.



La antigua gasolinera ha sido convertida en una atractiva cafetería y en la zona antes ocupada por la carretera y el muelle Albareda, junto al Centro Botín aún en construcción, ahora hay una zona con gradas en la que se pueden dar conciertos, representaciones teatrales, etc.




Junto a la cafetería se ha construido una gran zona dedicada a los niños en la que hay gran cantidad de juegos infantiles así como un gran carrusel de dos pisos.



El templete de música, aunque sigue en el mismo sitio, da la impresión de haber sido movido, pues se encuentra a un lado de una plaza que también puede emplearse para distintos tipos de actividades. En estos días hay en ella un pequeño escenario. Los monumentos a José María de Pereda, Concha Espina y Víctor de la Serna han sido restaurados y, además, los dos últimos han sido colocados en su lugar original.

Los Jardines están "divididos" en tres zonas: Arte, Cultura y Creatividad. La zona "Arte" está en el centro, donde el monumento a Pereda. La zona "Creatividad" está al oeste, donde la cafetería, el estanque y la zona de juegos, y la zona "Cultura" está al este, desde el templete de música hasta la fuente de "Los Meones". Cada zona está identificada por un letrero con el nombre de la misma y también está la inicial del nombre de la zona por distintos lugares de las mismas. Además, en cada zona hay paneles informativos con información sobre el futuro Centro Botín y distintas actividades que se llevarán a cabo en él y en los Jardines.

De los "antiguos" Jardines se han conservado también los grandes bancos de piedra con respaldo de rejería, que han sido puestos en el paseo principal, frente al Paseo de Pereda, alrededor del estanque y frente al pabellón de la floristería. A lo largo de los Jardines se puede ver que hay muchos arbustos y plantas recién plantadas, por lo que habrá que esperar unos años a que crezcan para ver el aspecto definitivo de los Jardines.

Personalmente, creo que con las reformas a las que han sido sometidos los Jardines en los últimos años, especialmente con esta última, éstos han ido perdiendo gran parte de su encanto original, por no decir todo, sobre todo el estanque, que ahora parece más una piscina que un estanque; por no tener, ya ni tiene patos, y el Ayuntamiento "no sabe" si éstos volverán.

Una curiosidad: junto a algunos bancos, sobre todo en los que rodean el monumento a Pereda y el templete de música, hay unos pequeños postes metálicos que tienen un enchufe para quien quiera utilizarlo.

jueves, 7 de agosto de 2014

El escudo de Santander (III)


Rodeando el escudo oficial de Santander podemos encontrar el lema de la ciudad, formado por todos los títulos que le han sido concedidos a Santander a lo largo de su historia:

Muy noble, siempre leal, decidida, siempre benéfica y excelentísima ciudad de Santander

Los títulos concedidos a Santander, por orden cronológico, son los siguientes:


Noble y Leal

Título concedido por el rey Enrique IV de Castilla en un Privilegio expedido el 8 de mayo de 1467 con estos términos:

"Aceptando la mucha lealtad y fidelidad en que me habéis servido especialmente después que los movimientos presentes se comenzaron en mis reynos, é los muchos servicios que habéis hecho a los reyes mis antecesores, tengo por bien que esa villa se intitule Noble y Leal".

Este Privilegio fue debido a la lealtad que mostraron los vecinos de la entonces villa hacia el rey y su oposición a ser siervos del Marqués de Santillana, ya que en 1466 el rey Enrique IV le cedió los derechos sobre la villa. Esto provocó la sublevación de los vecinos contra los nobles de la villa, partidarios del Marqués, que les traicionaron permitiendo la entrada en la villa de las fuerzas leales al Marqués. Los vecinos, reunidos en la Puebla Baja, en contra de lo esperado por los nobles, se unieron y lucharon denodadamente contra éstos durante varios días. En ayuda de los vecinos acudieron gentes procedentes de Trasmiera, la zona oriental de la provincia e incluso de Vizcaya y Guipúzcoa.


Ciudad

El 12 de diciembre de 1754 el papa Benedicto XIV publicaba su bula "Romanus Pontifex" por la que la villa de Santander pasaba a ser cabeza de Obispado y concedía al abad don Francisco Javier de Arriaza la categoría de Obispo (era abad desde 1735 y fue obispo desde 1754 hasta 1761), y la Abadía de los Santos Cuerpos pasó a ser Catedral. Esto se debe en gran parte a la intermediación del jesuita Padre Rábago, cuya intervención fue fundamental. El 9 de enero de 1755 el rey Fernando VI firma un Decreto en el que establece lo siguiente:

"Siendo correspondiente y conforme a la práctica que el lugar destinado para silla episcopal, se distinga con el título de ciudad; por decreto sellado de mi Real Mano, de 9 de enero próximo pasado, he venido en condecorar con el título de Ciudad a la villa de Santander, para que de aquí en adelante lo sea y se llame así. En consecuencia de esta mi Real Resolución, mando a todos y a cada uno de los Vos sobredichos, que la hayáis y tengáis por tal, y la llaméis ciudad, así por escrito como de palabra, y la guardéis y hagáis guardar todas las honras, gracias, franquicias, libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas, inmunidades y todas las otras cosas y por razón de ser Ciudad debe haber y gozar, y la deben ser guardadas, todo bien y cumplidamente, sin faltarle cosa alguna".

Es, sin ninguna duda, el título más importante de los que le han sido concedidos a Santander.


Decidida y Excelentísima

El 3 de noviembre de 1833 los mandatarios de Santander, fieles a la reina Isabel II, armaron la ciudad con las armas y tropas del castillo de San Felipe y la fragata San Juan para defender la ciudad de las tropas carlistas fieles al infante Carlos María Isidro de Borbón, hermano del recién fallecido rey (Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833). Fernando VII había aprobado la Pragmática Sanción, que dejaba sin efecto la Ley Sálica, que excluía la sucesión femenina. A la muerte del rey su hija Isabel heredaba el trono, pero el infante don Carlos quiso hacer valer sus derechos dinásticos apoyado por sectores liberales.

Ante el avance de las tropas carlistas varias compañías se desplazaron de Santander a la localidad de Vargas para contenerlas. El 3 de noviembre de 1833 las tropas de Santander se enfrentaron a los carlistas en dura batalla1, consiguiendo la victoria y la dispersión de los carlistas.

Este hecho hizo que la reina regente María Cristina de Borbón Dos-Sicilias (Isabel II era menor de edad) concediera a la ciudad el título de "Decidida" y que el Ayuntamiento tenga el tratamiento de "Excelencia", así como el derecho a que en el escudo de la ciudad aparezca la corona ducal (adornada con flores en todas las puntas).


Siempre benéfica

En 1898 llegó a Santander un gran contingente de soldados repatriados de Cuba, la mayoría de ellos heridos en la guerra. Como la ciudad entera se volcó en su atención y el trato que se les dispensó fue tan popular y humano, Santander recibió el título de "Siempre benéfica ciudad". El título le fue otorgado por la reina regente María Cristina de Habsburgo ya que Alfonso XII era menor de edad.


1 Los nombres de las calles 3 de Noviembre y Vargas hacen referencia a la fecha y al lugar en el que se desarrolló dicha batalla.