jueves, 29 de mayo de 2014

Casas singulares (VIII)




Hoy empezamos viendo un bonito edificio de viviendas situado en la esquina de la calle Del Medio con la de Marcelino Sanz de Sautuola, más conocida como El Martillo. Es de destacar la cantidad de volutas y adornos floreados que tiene por todas las fachadas. El segundo edificio de hoy está situado en la calle Lope de Vega, en la esquina con la calle Bonifaz. Además de su aspecto imponente destacan sus bonitos miradores de madera, tan tradicionales. Nos vamos ahora a la calle Santa Lucía, al número 5, donde podemos encontrarnos con nuestro tercer edificio. Como se puede ver, tiene una bonita fachada y llama la atención la ventana ovalda situada sobre el portal.


Por último, y en la misma calle Santa Lucía, en los números 42 y 44, encontramos este bonito bloque de viviendas que tiene su pequeña historia. Frente a él estuvo situado hasta los años 80 el Sanatorio del Dr. Madrazo, y el día 27 de octubre de 1941, la Guardia Civil, plantando una ametralladora en el muro de la finca del sanatorio, y tras una larga persecución, acabó con José Lavín Cobo, conocido como "Pin el Cariñoso", un conocido y peligroso maquis, que se había refugiado en el número 44 de dicho edificio. En la fachada podían verse aún los impactos de las balas.


Casas singulares (IX)
Casas singulares (VII)

lunes, 26 de mayo de 2014

Casas singulares (VII)




Llegamos al centro de la ciudad para seguir mostrando edificios que creemos deben destacar en nuestro pequeño repaso a los edificios y casas singulares de Santander. Hoy empezamos en la calle Calderón de la Barca, donde podemos encontrar ese precioso conjunto de tres edificios formando un conjunto. En uno de ellos está el Hotel Abba Santander (antiguo Hotel México), frente a la Plaza de las Estaciones.

Los dos siguientes edificios los podemos encontrar en la calle Gómez Oreña, junto a la Plaza de Cañadío. El que aparece en la segunda foto ha sido restaurado recientemente y muestra un aspecto espléndido, con unos preciosos miradores de madera. Los tres edificios de hoy datan del siglo XIX, pero tal vez el más antiguo sea el que aparece en la tercera foto. Está situado justo detrás de la iglesia de Santa Lucía y en sus bajos está situada la conocida bodega "La Conveniente", que conserva su aspecto original. Una particularidad de este edificio es que su fachada principal está curvada siguiendo el trazado de la calle. Como muchos edificios de la época, también tiene la planta baja construida en piedra.


Casas singulares (VIII)
Casas singulares (VI)

jueves, 22 de mayo de 2014

Un poco de historia (XXII)

Los trolebuses





Cuando dejaron de circular los tranvías por las calles de Santander en 1951, el Ayuntamiento se hizo cargo del transporte urbano en la ciudad. Para ello dotó al servicio de varios trolebuses para cubrir la línea Valdecilla-Sardinero, la única que había. Es cuando se creó la Empresa Municipal de Transportes, que en 1961 pasaría a denominarse Servicio Municipal de Transportes Urbanos (SMTU).

A ellos se accedía por la puerta trasera, junto a la que estaba el cobrador. Aunque el billete se sacaba dentro del trolebús, en algunas paradas había una pequeña taquilla en la que también se podía comprar el billete. Esa taquilla era una pequeña caseta metálica negra, pero en otras paradas, como en la plaza de las Brisas, era una caseta grande, de hormigón, que aún se conserva. También se conserva la de San Martín. Hoy en día estas casetas están reservadas para uso exclusivo de los conductores de los autobuses. Cuando dejaron de circular los trolebuses, a los autobuses también se accedía por la puerta trasera, donde estaba el cobrador. En los años ochenta la figura del cobrador desapareció, pasando el conductor a hacer las dos funciones, por lo que desde entonces a los autobuses se accede por la puerta delantera. La figura del cobrador, y el acceso trasero al autobús, sólo se mantuvo en los autobuses articulados, los populares "gusanos", hasta que éstos dejaron de circular en los años noventa.

En las fotos se puede ver un trolebús en la avenida de Calvo Sotelo, a la altura de Correos, más o menos. El de la segunda foto está en la calle Becedo, frente al Ayuntamiento (la farmacia que se ve es la de Huerta, que aún sigue en el mismo lugar). En la tercera foto se puede ver a un trolebús saliendo de la Plaza de Las Brisas, donde terminaba el recorrido. Hasta no hace muchos años la plaza estaba dividida en dos y, los trolebuses primero, y luego los autobuses, daban allí la vuelta. De hecho, el trazado curvo aún se aprecia entre los árboles. Los recordados trolebuses dejaron de circular en 1971.

Los trolebuses que iban a El Astillero (los también recordados trolebuses rojos de dos pisos) dejaron de hacerlo en 1975. Éstos no eran municipales y pertenecían a una empresa privada que tenía la concesión de la línea.


A mediados de los años 50, para completar el servicio de los trolebuses y cubrir nuevas líneas, se compraron los primeros autobuses. Entre ellos estaban los recordados Chausson franceses (como el que se ve en la foto superior), que básicamente se dedicaron a la línea de la Plaza de los Remedios a Miranda. Curiosamente, estos autobuses estaban pintados en azul marino, no en el azul de los trolebuses y los demás autobuses. Esto fue debido a una mala interpretación a la hora de hacer el pedido. Cuando llegaron a Santander, en lugar de cambiarles el color se decidió pintar sólo los montantes de las ventanas.


Un poco de historia (XXIII). Aniversario del ferry
Un poco de historia (XXI). El tren de Pombo


martes, 20 de mayo de 2014

Parque de Juan José Ruano





El Parque de Juan José Ruano es ese pequeño espacio verde situado justo encima del túnel, en el centro de la ciudad. Comunica la calle Fernández de Isla con la Plaza de Santa María Egipcíaca, detrás del edificio de los Juzgados. Como se ha dicho, es un pequeño espacio verde que pasa totalmente desapercibido ya que está en un lugar de paso y está totalmente en pendiente, apenas tiene bancos y no tiene zonas de juego. De hecho, muchos no lo consideran ni parque ni jardín, y en algunos planos figura como "plaza".

Lo más destacable de este espacio son parte de un viejo muro y dos cubos del mismo, restos de la llamada "Casa de Recogidas de Santa María Egipcíaca", construida en el siglo XVIII por Rafael Tomás Menéndez de Luarca y Queipo de Llano, tercer obispo de Santander. Era una casa destinada a recoger a mujeres sin recursos, prostitutas, delincuentes, etc. El edificio tuvo ese uso hasta 1819, año en el que se convirtió en cárcel hasta inicios del siglo XX, cuando se construyó la Prisión Provincial que hasta hace pocos años estuvo en la calle Alta. Además de los restos visibles, se sospecha que pueda haber más restos enterrados.

Este parque debe su nombre al político santanderino Juan José Ruano de la Sota, que fue diputado por la provincia de Santander desde 1914 hasta 1923.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Sotileza






¿Quién en Santander no conoce la Rampa de Sotileza? Recibe el nombre en homenaje a Sotileza, la protagonista de la maravillosa novela de José María de Pereda. La novela describe la vida de Silda, una joven huérfana que, tras vivir con Mocejón, su mujer la Sergüeta y su hija Carpia, que la maltrataban, se va a vivir, gracias al Padre Apolinar, con el tío Mechelín y la tía Sidora, que la reciben como si fuera hija suya. El Padre Apolinar era un cura exclaustrado que, entre otras cosas, intentaba educar a los chavales de la ciudad, algunos de ellos raqueros como Cole, Tolete y Muergo, además de a Silda, que al llegar a la adolescencia es llamada Sotileza.

Sotileza es una novela costumbrista que describe maravillosamente la vida y el ambiente que rodeaba a los pescadores en la calle Alta, así como la de otros personajes con ellos relacionados, como el comerciante y armador de "La Montañesa", a su capitán, sus respectivas familias, etc. Pereda hace un gran retrato de todos y cada uno de los personajes de la novela, tanto físico como psicológico.

La calle empieza en el lugar en el que, aproximadamente, y siempre según lo que cuenta Pereda, estaba la taberna en la que se reunían los pescadores. Antes el mar casi llegaba a la actual calle Cádiz. Esa zona recibía el nombre de El Dueso, y había un pequeño muelle conectado con la calle Alta por un pequeño y pindio sendero. Con el tiempo se fue ganando terreno al mar y se decidió abrir una calle que uniera la calle Alta con la zona ganada al mar. Para facilitar el paso de peatones y, sobre todo, de carros se trazó la calle con tantas curvas, evitando así una gran pendiente.

Hace cuatro años, y con motivo de la candidatura de Santander a capital europea de la cultura en 2016, se construyó un peculiar monumento consistente en letras de aluminio que reproducen fragmentos de la novela. Su autora es Concha García.

Las pequeñas travesías que hay entre el Paseo de Pereda y la calle Ataúlfo Argenta tienen nombre de personajes femeninos de las novelas de Pereda. Una de ellas es el Pasaje Silda. Algunas calles del Barrio Pesquero tienen nombres de personajes de Sotileza: la avenida Sotileza, la calle Mechelín, la calle Mocejón, etc. También lleva el nombre de Sotileza el cercano Parque del Agua, en la ladera de la Peña del Cuervo.

lunes, 12 de mayo de 2014

Casas singulares (VI)



En nuestro paseo por las calles de Santander buscando casas singulares hoy hacemos dos paradas en el Paseo de Menéndez Pelayo. En primer lugar destacamos la actual "Villa Carmen", un pequeño edificio de apartamentos que merece ser destacado por su bonito estilo. En segundo lugar, y prácticamente enfrente del anterior, en la otra acera está "El Solaruco", tal vez la casa más bonita de Santander. Actualmente es propiedad del Banco Santander y es empleado como residencia y centro de formación para ejecutivos del banco.



En Menéndez Pelayo aún quedan muchas casas antiguas, la mayoría centenarias y unas mejor conservadas que otras. Las que aparecen en estas dos fotos están a continuación de "El Solaruco".


Del Paseo de Menéndez Pelayo volvemos a El Sardinero, al inicio de la avenida de Los Castros, en concreto al número 13, donde nos encontramos con este singular edificio de dos portales, "Villa Carolina" a la izquierda y "Villa Pilar" a la derecha.


Casas singulares (VII)
Casas singulares (V)

sábado, 10 de mayo de 2014

Un poco de historia (XXI)

El tren de Pombo




En nuestro repaso a la historia de Santander, hoy vamos a hablar del "tren del túnel", también llamado "de Pombo" por ser éste el empresario que se hizo cargo de su explotación. Fue un tranvía a vapor que unía el centro de la ciudad con El Sardinero a través de un túnel excavado bajo el Alto de Miranda que desembocaba en La Cañía. Empezó a funcionar el 24 de junio de 1892 y estuvo en servicio hasta julio de 1912, ya que el túnel no tenía el gálibo suficiente para que por él circularan los nuevos tranvías eléctricos que reemplazaron a los tranvías a vapor.

El recorrido era el siguiente: la estación de El Sardinero estaba en la Plaza del Pañuelo (actual Plaza de Italia; segunda foto), seguía por La Cañía (en la primera foto se ve al tren dirigiéndose al túnel; al fondo, a la derecha, se ve el edificio del actual Hotel Silken Río) y tras pasar el túnel seguía por las calles Tetuán, San Emeterio, Peña Herbosa, Daoíz y Velarde y El Martillo, donde hacía el cruce a la altura del Banco Mercantil (posteriormente Banco Español de Crédito y actualmente Banco Santander). En la estación de El Sardinero volvía a hacer el cruce, de modo que la locomotora siempre iba en cabeza del tren.

Al dejar de circular los trenes por él, el túnel fue cerrado. Sin embargo, durante la Guerra Civil se reabrió para ser empleado como refugio antiaéreo. Volvió a ser abierto por última vez en los años cincuenta como vía peatonal. Tenía una longitud de poco más de trescientos metros.




En la actualidad el túnel sigue existiendo pero está totalmente oculto. La boca de La Cañía está detrás del número 14 de dicha calle, donde aún se puede apreciar el trazado de la plataforma de la vía (dos primeras fotos). La otra boca está en la calle Tetuán, detrás de unas escaleras que llevan al Barrio Camino.


Un poco de historia (XXII). Los trolebuses
Un poco de historia (XX). La cuesta de la Atalaya


miércoles, 7 de mayo de 2014

Los Jardines de Pereda







Ahora que se están reformado de nuevo los Jardines de Pereda y que dentro de unas semanas podremos ver su nuevo aspecto, ponemos unas imágenes que ya han pasado a la historia. Esperemos que no pierdan su encanto.

lunes, 5 de mayo de 2014

El escalón de María Asunción


Según se mira de frente la Catedral, en las escaleras que llevan a la cripta del Stmo. Cristo, en uno de los primeros escalones de la escalera izquierda (de las tres que hay), una de las piedras del mismo es parte de una placa de piedra dedicada a una tal María Asunción. La placa está incompleta, por lo que no se puede saber si es una lápida, una placa conmemorativa, etc. Además del nombre "MARÍA ASUNCIÓN", se puede leer una parte de lo que parece su apellido, "BARBACHANO DE". También hay más palabras en la parte inferior que aparecen cortadas y cuesta leerlas.

¿Qué misterio hay detrás de esa placa? ¿Quién fue María Asunción y qué le ocurrió? ¿Por qué está esa placa en las escaleras? ¿Qué antigüedad tiene, de qué época data?

Casas singulares (V)


En nuestra primera entrega sobre las casas singulares que podemos encontrar en Santander, hablábamos de las casas que hay en la avenida de los Infantes. Sin embargo, pasamos por alto la "Quinta Labat". Se encuentra, en la acera de la derecha según se baja de Miranda, pasado el chalé "El Retiro", del que hablamos en la primera entrega. Actualmente es propiedad del Gobierno de Cantabria y lleva un tiempo desocupado en espera de su venta.


Casas singulares (VI)
Casas singulares (IV)

Un poco de historia (XX)

La cuesta de la Atalaya



Así era la cuesta de la Atalaya a finales de los años 50, o principios de los años 60, en un día de lluvia. Como se puede ver por el camión que está aparcado, el escaso tráfico que había entonces podía subir y bajar por la misma calle, no como actualmente, que sólo es de subida. Muchos de los edificios que se ven aún existen, y esa acera de la calle poco ha cambiado desde entonces. También se puede ver que los repartos aún se hacían con burros.


Un poco de historia (XXI). El tren de Pombo
Un poco de historia (XIX). Semana Santa