domingo, 29 de junio de 2014

Monumento a la Reconquista de Sevilla



Todos pasamos a su lado a diario y no nos fijamos en ella, pero rememora un hecho importante de nuestra historia. Es la columna de piedra que está al final de la Alameda de Oviedo, en Cuatro Caminos. Fue inaugurada en 1948 y rememora el 700º aniversario de la reconquista de Sevilla por Fernando III. En un lateral contiene la siguiente inscripción:

En este año de 1948, al conmemorarse el VII centenario de la reconquista de Sevilla por el Santo Rey Don Fernando III, la muy noble, siempre leal, decidida, siempre benéfica y excelentísima ciudad de Santander, hónrase enaltecida y jubilosa mostrando en este monumento el blasón que con orgullo ha llevado durante siglos el antiguo concejo de la noble y leal villa de Santander como testimonio de la participación en esa gloriosa gesta de la Marina de Castilla al mando del primer almirante de España, Don Ramón de Bonifaz y Camargo.

Por este hecho el rey concedió a la villa de Santander el privilegio de que en su escudo figuren el río Guadalquivir, la Torre del Oro de Sevilla, la nao capitana y la cadena que bloqueaba el río rota. También hay una calle dedicada a Ramón de Bonifaz en Santander.

En otra de sus caras tiene el que es considerado el escudo más antiguo de Santander, procedente de un edificio del siglo XVI, así como la inscripción latina Sevilla capta (Sevilla capturada), el año de la reconquista de Sevilla, 1248, el de erección del monumento, 1948, así como un vítor (o víctor).

El vítor (o víctor) es un simbolo de origen romano, concretamente del crismón del Bajo Imperio Romano. A partir del siglo XIV algunas universidades españolas lo adoptaron como emblema conmemorativo de quienes se doctoraban. Después de la Guerra Civil, y durante la dictadura, se utilizó como símbolo de victoria y como emblema personal del dictador.

sábado, 28 de junio de 2014

Un poco de historia (XXIX)

El tren de Gandarillas




Vamos a retroceder en el tiempo y vamos a coger el tren para ir a El Sardinero. Nos acercamos a la calle Hernán Cortés y junto al Mercado del Este y el edificio de los "arcos de Dóriga" (donde hoy está la ferretería "Jacobo Díaz"), está esperando el tren. Una vez en marcha, seguimos por Hernán Cortés hasta el final de la calle para luego seguir por la calle Juan de la Cosa (segunda foto).



A finales del siglo XIX aún no existía la avenida de Reina Victoria, ni siquiera estaba trazada la calle, sólo estaba la plataforma de la vía, por la que llegamos a El Camello (siguiente foto, de 1900). Por último, llegamos a la estación de El Sardinero, final del trayecto. Nuestro tren es el que se ve en la estación, en el centro de esta foto de 1912. El tren que se ve en primer plano, el que echa humo, es el "tren del túnel", el que va por La Cañía y atraviesa el túnel que da a la calle Tetuán. En la foto acaba de hacer el cruce y se dirige a su estación, que no se ve en la foto (hacer el cruce es poner la locomotora en el otro extremo del tren, para lo que se necesita una vía paralela, de modo que siempre esté en cabeza, aunque a veces tenga que ir hacia atrás). El edificio que asoma por la izquierda es el primer Casino de El Sardinero.


El tren que hemos tomado para venir a El Sardinero es el llamado "tren de Gandarillas", por ser éste el empresario que lo explotaba. Una vez hecho el cruce, para volver al centro de la ciudad el tren volvía por la misma vía, pero al salir de la calle Juan de la Cosa entraba por la calle Calderón (actual calle Ataúlfo Argenta) hasta la Plazuela del Príncipe, donde la vía hacía una curva y enfilaba de nuevo la calle Hernán Cortés, como se puede ver en el dibujo de 1900. En dicho dibujo también se ve al cagueta, el chico que lleva una bandera y corre delante del tren avisando a la gente para que se aparte.

Como se puede ver en la última foto, El Sardinero llegó a ser un pequeño nudo ferroviario.


Un poco de historia (XXX). La plaza Vieja
Un poco de historia (XXVIII). Incendio del "Palacio de Macho"
 

viernes, 27 de junio de 2014

Casas singulares (XII)



En nuestro repaso a los edificios y casas singulares, que destacan por algún motivo (fachadas, decoración, etc.), vamos, en primer lugar, a la calle La Braña, en El Sardinero, donde podemos encontrar el Hotel Boutique "Las Brisas" (primera foto). Está en un pequeño palacete de finales del siglo XIX totalmente restaurado.

La segunda foto corresponde al edificio situado en la plaza de Numancia haciendo esquina con la calle San Luis. Tiene una bonita fachada con miradores recientemente restaurada.


Casas singulares (XIII)
Casas singulares (XI)

Prima ex igne renata




En la fachada del número 17 de la avenida de Calvo Sotelo, junto al portal, hay una placa que rememora un pequeño hecho histórico y que pasa totalmente despercibida y es desconocida por la mayoría de la gente. En ella figura la inscripción en latín:

PRIMA EX IGNE RENATA
1941-1945
EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE SANTANDER

(El primero nacido del fuego)

Esta placa recuerda el hecho de que dicho edificio fue el primero en ser construido después del incendio de 1941. El edificio es conocido por el nombre de "La Polar", nombre de la compañía de seguros que lo construyó y que puede verse en lo alto del mismo.


En esta foto puede verse el edificio en construcción después de retirar los escombros y realizar el trazado de las nuevas calles.

miércoles, 25 de junio de 2014

Un poco de historia (XXVIII)

Incendio del "Palacio de Macho"




A lo largo de la historia, Santander ha sufrido varios incendios, siendo los más graves el producido por la explosión del vapor Cabo Machichaco el día 3 de noviembre de 1893 y el trágico incendio de febrero de 1941. Otro incendio que también ha pasado a la historia de Santander es el que tuvo lugar el 16 de agosto de 1971 en el edificio conocido como "Palacio de Macho", situado en la calle Hernán Cortés, frente al Mercado del Este y junto al edificio del, entonces, Banco Español de Crédito.

El edificio era propiedad de la familia Laínz y tenía cuatro plantas, tres dedicadas a comercio y la última a viviendas. El incendio empezó sobre las siete de la tarde y se cree que fue provocado por un cortocircuito en un escaparate. En poco más de dos horas el edificio quedó reducido a cenizas, sólo quedaron en pie la fachada principal y la trasera. El incendio adquirió tales proporciones que, temiendo que se extendiera a los edificios cercanos, todos ellos antiguos, con estructura de madera y que se salvaron del incendio de 1941, además de los bomberos de Santander, vinieron bomberos de Torrelavega, de las empresas Solvay, Sniace y Petroquímica Calatrava e, incluso, desde Bilbao. Las pérdidas se elevaron a 170 millones de pesetas de la época y, afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas.

En la cercana plaza Porticada estaba instalado el teatro del Festival Internacional de Santander, que se vio afectado por las pavesas incendiarias que salían despedidas y el viento llevaba en esa dirección. Dichas pavesas fueron a caer en las lonas que cubrían la plaza, queriendo la mala suerte que en ese momento estuviera ensayando la Compañía de Antonio Gades para la actuación de esa noche. Inmediatamente, Gades y sus bailarines se unieron al personal del Festival para poner a salvo todo el material que pudieran. Es de destacar la profesionalidad de Antonio Gades, que no canceló las actuaciones previstas y actuó, aportando incluso bienes de su propio patrimonio para sustituir los que se perdieron. Pese a que las lonas que cubrían la plaza Porticada se quemaron las actuaciones pudieron tener lugar ya que esos días no llovió.

En la primera foto se ve cómo el interior del edifico está totalmente envuelto en llamas. La fachada lateral derecha y el tejado ya se han derrumbado y el fuego asoma por todas las ventanas. En la parte inferior de la foto se ve cómo los bomberos lanzan agua por encima del Mercado del Este. En la segunda foto se ven los restos humeantes del incendio.

Un detalle: en la segunda foto, en el edificio del entonces Banco Español de Crédito, en lo alto de la torre, se puede ver una de las desaparecidas águilas de bronce que coronaban las torres de las esquinas.


Un poco de historia (XXIX). El tren de Gandarillas
Un poco de historia (XXVII). Los muelles


lunes, 23 de junio de 2014

Un poco de historia (XXVII)

Los muelles





Estos días que tanto se habla de la reforma de los Jardines de Pereda, del Centro Botín, de cómo va a quedar la zona una vez que terminen todas las obras, etc., etc., y aprovechando que acaba de abrirse el paso subterráneo al tráfico, vamos a ver cómo era esa zona y cómo ha cambiado a lo largo de los años.

En la primera foto se ve cómo era el llamado Muelle de Maura, donde está la Grúa de Piedra, a finales del siglo XIX o principios del XX. En la segunda foto, de 1949, se pueden apreciar los almacenes que había en la zona, las grúas, un tren de carga y las plataformas giratorias que permitían poner los vagones de carga al pie de la grúa, cuya pluma asoma por el extremo derecho de la foto.

La tercera foto, de 1977, muestra que las cosas apenas han cambiado. Siguen los almacenes, las grúas, los trenes, etc. Se puede ver un barco atracado junto a la Grúa de Piedra y varios pesqueros. Esta foto está hecha poco antes de que se hiciera el relleno del Muelle de Albareda, donde hoy se está construyendo el Centro Botín y que sirvió de aparcamiento para el ferry durante muchos años.


Un poco de historia (XXVIII). Incendio del "Palacio de Macho"
Un poco de historia (XXVI). Calle de Los Azogues



domingo, 22 de junio de 2014

Santander, novia del mar



A finales de los años 40, estando en el Hotel Real, contemplando las vistas desde la terraza, Jorge Sepúlveda no pudo evitar maravillarse de lo que veía y compuso su canción más conocida: "Santander", que llegaría a convertirse en número uno y en el himno no oficial de Santander. Desde entonces es conocida como la "novia del mar".

Santander, eres novia del mar
que se inclina a tus pies
y sus besos te da.

Santander, las estrellas se van,
pero vuelven después
en tu cielo a brillar.

Yo también dejaré tu bahía,
y un recuerdo en mi vida
que jamás borraré.

Santander, al marchar te diré
guarda mi corazón,

que por él volveré.

Santander, las estrellas se van,
pero vuelven después
en tu cielo a brillar.

Yo también dejaré tu bahía,
y un recuerdo en mi vida
que jamás borraré.

Santander, al marchar te diré
guarda mi corazón,

que por él volveré.

Santander.


Pero "Santander" no fue la única canción que dedicó a Santander. Años más tarde vendrían "Mirando al mar" y la menos conocida "Enamorado del mar", dedicada a la Vírgen del Mar.

Jorge Sepúlveda, valenciano de origen, fue un cantante de boleros muy popular en los años 40, 50 y 60, aunque siguió en activo hasta bien entrados los años 70. Triunfó tanto en España como en Sudamérica, y fue precursor del fenómeno "fan". Su muerte en 1983 fue muy sentida y llorada por mucha gente, especialmente en Santander, donde siempre fue muy querido y muy bien recibido. Como homenaje a quien tanto quiso a Santander y la hizo conocida en todo el mundo, la ciudad le dedicó una calle en Cueto, y, en los años 90, por iniciativa de la Cadena COPE, se hizo una cuestación popular y se le erigió un monumento en la avenida de Reina Victoria, donde se puede contemplar la vista que un día le enamoró. Es frecuente ver en el monumento flores frescas que le siguen llevando muchas de sus admiradoras, y que en el aniversario de su muerte suelen reunirse junto al monumento.

jueves, 19 de junio de 2014

Casas singulares (XI)



En la Alameda Primera, calle Jesús de Monasterio, podemos encontrar estos dos edificios, recientemente restaurados, cuyas fachadas han ganado prestancia con esas molduras y bonitos colores. Es de destacar cómo se están recuperando elementos tan característicos de Santander como los miradores a la hora de restaurar edificios antiguos.



Siguiendo camino hacia Cuatro Caminos, en la calle Vargas encontramos esta serie de edificos, también restaurados recientemente, que destacan por lo colorido de sus fachadas más que por su diseño. Esta paleta de colores anima el aspecto gris del resto de edificios de dicha calle y la alegra.


Casas singulares (XII)
Casas singulares (X)

miércoles, 18 de junio de 2014

Un poco de historia (XXVI)

Calle de Los Azogues




Hoy hablamos de la que podría ser la calle más antigua de Santander. Es la calle de Los Azogues. Aunque hoy en día no parece una calle, sigue figurando como tal en los callejeros. Es la pequeña calle que está pegada a la Catedral y va a dar a la cripta del Santísimo Cristo. En la primera foto se ve cómo era en el año 1890. Como se ve en la foto, pasaba junto al Castillo de San Felipe, que estaba pegado a la Catedral. Como se puede adivinar por la foto, era una calle pequeña, estrecha y sin apenas iluminación, en la que había establecido un comercio. En la segunda foto se puede apreciar la casa que estaba junto a la Catedral y tras la cual está la calle, en la que tenía un portal. Esta casa fue derribada a finales de los años ochenta.



En estas dos últimas fotos se puede apreciar el estado actual de la calle.


Un poco de historia (XXVII). Los muelles
Un poco de historia (XXV). Honores a los Reyes


martes, 17 de junio de 2014

Un poco de historia (XXV)

Honores a los Reyes




Con motivo de la proclamación del nuevo rey, hoy recordamos cómo celebraba Santander la visita de los reyes. Cuando en 1890 visitaron Santander se construyó en El Muelle en su honor el arco que se puede ver en la primera fotografía. En la segunda fotografía su puede ver el arco construido en su honor en el Puente de Vargas cuando volvieron a Santander en 1901.


Un poco de historia (XXVI). Calle de Los Azogues
Un poco de historia (XXIV). Accidente de tráfico


domingo, 15 de junio de 2014

Casas singulares (X)




La primera casa de hoy la podemos encontrar en la calle Burgos. Lo destacable de la misma es, sin lugar a dudas, el mirador saliente del último piso. La segunda casa es el conocido "Palacete de Cortiguera". Está situado en la calle José Ramón López-Dóriga, también conocida como la "cuesta de las cadenas", junto a la Comisaría de Policía. Fue construido en 1888 como residencia familiar y consulta del Dr. Cortiguera por Atilano Rodríguez en un estilo que mezcla elementos árabes y montañeses. Su último uso fue como sede de la Cámara de la Propiedad Urbana. Lleva abandonado más de 20 años.

La última casa de hoy la encontramos muy cerca de la anterior, en la calle Valliciergo, y lo que destaca de ella es esta fachada totalmente cubierta de miradores, incluida la planta baja, lo que no es habitual. La pena es que esta bonita fachada queda un poco oculta.


Casas singulares (XI)
Casas singulares (IX)

jueves, 12 de junio de 2014

El racionalismo en Santander




El racionalismo arquitectónico es un movimiento que surge en Europa después de la Primera Guerra Mundial. Está basado en el uso sistemático de formas elementales en la composición arquitectónica con el objeto de obtener simetrías, equilibrio y regularidad en el conjunto diseñado. La utilización de nuevos materiales, la estructura aparente, las cubiertas planas, la sencillez de la ornamentación, las grandes superficies encristaladas y la preocupación por el espacio interno del edificio constituyen otros puntos centrales de la llamada arquitectura racionalista. Su principal impulsor fue Le Corbusier.

En los años 20 y 30, varios arquitectos españoles, influidos por dicho movimiento empiezan a construir sus edificios siguiendo esta tendencia, y en Santander podemos encontrar varios ejemplos. El primero es el edificio del Ateneo, situado en el número 5 de la calle Gómez Oreña. Fue inaugurado en 1937 y proyectado por Deogracias M. Lastra.

Los dos siguientes ejemplos, también muy conocidos, son, en primer lugar, el edificio Siboney, situado en la calle Castelar, proyectado en 1931 por el arquitecto canario José Enrique Marrero. Por último, el Club Marítimo fue proyectado y construido en 1934 por el arquitecto cántabro Gonzalo Bringas, coautor del Palacio de la Magdalena.

Hay otros ejemplos más, como el edificio de viviendas situado en la esquina de las calles Fernández de Isla y Alcázar de Toledo (en cuyos bajos está el café "Molina"), la Escuela de Vela de la Isla de la Torre (ambos de 1928-1930) y el pequeño edificio de los Prácticos del Puerto, en Puertochico.

martes, 10 de junio de 2014

Un poco de historia (XXIV)

Accidente de tráfico



Hoy dedicamos nuestra página de historia de Santander a recordar un grave accidente de tráfico ocurrido en pleno centro de la ciudad, frente al Ayuntamiento, en los años 60. Como se puede ver en la fotografía, a un camión que bajaba por la Cuesta del Hospital le fallaron los frenos, bajó las escaleras, con la fortuna de pasar justo entre las dos terrazas que había en la acera, golpeó a un Renault 4CV que estaba aparcado, y se llevó por delante al trolebús que pasaba en ese momento, acabando ambos en los jardines de la plaza.

El trolebús, a su vez, se llevó por delante una furgoneta y un Isetta aparcados, destrozando por completo éste último. El camión, a su vez, empujó a un Seat 1500. En la fotografía también se puede apreciar cómo pasan los sacos que transportaba el camión accidentado a otro camión y la gran aglomeración de curiosos. Desconocemos la gravedad de los heridos y la fecha exacta del mismo.


Un poco de historia (XXV). Honores a los Reyes
Un poco de historia (XXIII). Aniversario del ferry


miércoles, 4 de junio de 2014

Torres en las esquinas



Cuando se reconstruyó la ciudad después del incendio de 1941, muchos de los modernos edificios que se construyeron, además de seguir los estilos arquitectónicos de la época, tienen un elemento común. Los que hacen esquina y tienen fachada a dos calles, además de tener la fachada en chaflán, o redondeada, para dar más amplitud a las calles y hacerlas más luminosas, en la esquina tienen uno o dos pisos más, a modo de torre, como se puede ver en estos dos edificios situados en la avenida de Calvo Sotelo. El primero está en la esquina con la calle Lealtad (fue el antiguo Hotel Rex), donde actualmente está el comercio "Springfield", y el segundo hace esquina a la calle Del Puente. Un dato curioso de este edificio: fue el primero construido después del incendio y en la fachada, junto al portal, hay una placa que lo recuerda.



En estas otras dos fotos se pueden ver otros ejemplos. El primero está en la calle Juan de Herrera y hace esquina a la calle Santa Clara, mientras que el segundo está en la esquina de las calles Lealtad y San Francisco.

Hay más ejemplos repartidos por las calles del centro, por ejemplo en las esquinas de las calles Cádiz e Isabel II, en la esquina de las calles Cádiz y Navas de Tolosa, en la esquina de las calles Rualasal y Santa Clara, etc.

martes, 3 de junio de 2014

Casas singulares (IX)



Hoy empezamos nuestra particular gira por Santander en la calle Juan de la Cosa, al final de la misma, donde podemos admirar estas dos bonitas fachadas. La primera de ellas destaca por sus grandes miradores, que la cubren prácticamente toda. En la segunda lo que destaca es, por un lado, la parte central de la fachada, con esas bonitas molduras enmarcadas; por otro lado, también son de destacar los grandes aleros que hay sobre los últimos miradores.


Pasamos a la calle Del Sol, donde encontramos el chalé "Sotileza", que, como se puede ver, destaca por lo singular y bonito de su diseño.


Casas singulares (X)
Casas singulares (VIII)

domingo, 1 de junio de 2014

Un poco de historia (XXIII)

Aniversario del ferry




Se cumplen 40 años del primer viaje de un ferry entre Santander e Inglaterra, por lo que hoy vamos a hablar de algunos barcos que muchos aún recordamos y que marcaron un hito importante en la historia marítima y comercial de Santander. En 1974 la naviera Aznar empieza a cubrir la línea marítima Santander-Southampton con el ferry "Monte Toledo", partiendo de la recién inaugurada Estación Marítima, obra del arquitecto santanderino Ricardo Lorenzo. En 1975 se inaugura la línea Santander-Amsterdam con un barco gemelo, el "Monte Granada".


En 1977 la naviera Aznar quebró y los barcos fueron vendidos a Libia, siendo bautizados como "Toletela" (el "Monte Toledo") y "Garnata" (el "Monte Granada") para el servicio entre Libia e Italia, el transporte de peregrinos a La Meca y como hotel flotante. En 2002 aún seguían en servicio. En 1978 la naviera Britanny Ferries se hizo cargo de la línea con el ferry "Armorique". El viaje hasta Southampton duraba 35 horas, lo que implicaba pasar dos noches a bordo, por lo que para acortar el tiempo del viaje, y, al mismo tiempo, abaratarlo, se cambió Southampton por Plymouth, pasando a durar 24 horas el viaje. En 1982 el "Armorique" fue sustituido por el "Quiberon", más grande y rápido (el viaje pasó a durar 22 horas y media).

A partir de ese momento, Britanny Ferries ha ido cubriendo la línea con barcos cada vez más rápidos, grandes y cómodos ("Bretagne", "Val de Loire", etc., hasta llegar a los "Pont Aven" y "Cap Finisterre" actuales), que parecen más cruceros que ferries.


Un poco de historia (XXIV). Accidente de tráfico
Un poco de historia (XXII). Los trolebuses