jueves, 31 de julio de 2014

Escudos de Santander (IX)




Retomamos la serie sobre los escudos de Santander que podemos ver repartidos por la ciudad para mostrar unos escudos un tanto especiales. No están en ningún edificio, monumento, etc., y, sin embargo, los podemos ver por toda la ciudad. Todos los días pasamos varias veces a su lado o, directamente, por encima de ellos, ya que están en el suelo, para ser más precisos, en las tapas de alcantarillas, registros, etc.

Unos son más grandes que otros; unos son muy esquemáticos y otros tienen todo lujo de detalles, como el de la primera foto; unos están en perfecto estado y otros están muy gastados por el tiempo, las pisadas de la gente, las ruedas de los coches, la lluvia; unos llevan décadas en su puesto y otros acaban de llegar.


Escudos de Santander (VIII)

martes, 29 de julio de 2014

Un poco de historia (XXXII)

Los Jardines de Pereda




Ahora que acaban de ser inaugurados los Jardines de Pereda tras su última remodelación, vamos a conocer cómo eran antes. Los Jardines fueron inaugurados en 1905 en unos terrenos ganados al mar y que fueron cedidos a la ciudad. Su inauguración se aprovechó para celebrar una "Exposición de Artes e Industrias", que tuvo lugar en el pabellón que se puede ver en la primera foto. Su entrada estaba en la Plaza de Farolas. En la segunda foto se puede ver un pequeño salón de espectáculos que se construyó para la ocasión. Al fondo de la foto se puede ver de nuevo el pabellón de la exposición.



En 1911 tuvo lugar la inauguración del monumento a José María de Pereda, obra de Lorenzo Coullaut Valera y sufragado por cuestación popular. Está realizado en varios bloques de piedra que forman una gran roca. En la parte de arriba está el propio Pereda y alrededor del monumento hay representadas escenas de "Sotileza", "La leva", "La puchera", "El sabor de la tierruca" y "Peñas arriba". En la tercera foto se puede ver la comitiva que presidía el acto. Estaba previsto que dicho acto lo presidiera el rey Alfonso XIII, pero no pudo asistir y en su representación fue Marcelino Menéndez Pelayo, a quien se puede ver en el centro de la comitiva, sentado en un sillón debido a su estado de salud (murió en 1912). El monumento está situado frente a la casa en la que vivió Pereda, el número 4 del Paseo que lleva su nombre y en cuyo portal hay una placa conmemorativa.




En la imagen de los años 20-30 se puede apreciar el inicio de la construcción del templete. La estructura de hierro del mismo fue elaborada en los Talleres Corcho. En la primera foto en color se pude apreciar una vista de los Jardines en los años 60. También se pueden ver los muelles de Maura, con la Grúa de Piedra, y de Albareda. Este muelle se amplió mediante un relleno en los años 70. En los últimos años ha sido empleado como aparcamiento de los vehículos que embarcan en el ferry y actualmente se está construyendo en él el Centro Botín. En la última foto, de los años 90, poco antes de la anterior reforma de los Jardines, se ve cómo era antes el estanque, con rocas y surtidores de agua que le daban un aspecto natural, y en el que llegó a haber peces. En las últimas reformas perdió dicho aspecto natural y le han dado un aspecto más "de piscina" que de estanque.



En los Jardines de Pereda, desde hace muchos años, hay una oficina de turismo. En la primera foto se puede ver el pequeño pabellón que construyó el Patronato Nacional de Turismo en los años 40. Estaba situado junto al estanque y, después de una pequeña reforma en los años 60 pasó a ser sede de una agencia de viajes durante unos años, para, después de un tiempo sin apenas ser usado, terminar siendo una biblioteca infantil hasta que fue derribado cuando se reformaron los Jardines. En la segunda foto se ve la oficina que construyó el Ayuntamiento en los años 60, junto al monumento a Concha Espina, y que estuvo abierta hasta la reforma de los Jardines en 2003.


La popular fuente de "los meones" se instaló en los Jardines en 1896. Fue donada al Ayuntamiento por la familia López-Dóriga, que la tenía en una finca de su propiedad. En realidad el agua sale de unos cántaros que portan los niños. La foto es de 1955. En esta foto se puede apreciar también el edificio que unos años después pasó a formar parte de la sede principal del Banco Santander y cómo era su fachada original antes de ser reformada.



viernes, 25 de julio de 2014

Un poco de historia (XXXI)

El Ayuntamiento



Hoy vamos a hablar del edificio del Ayuntamiento y de la plaza en la que se encuentra. El anterior Ayuntamiento estuvo hasta 1906 en un edificio situado en la Plaza Vieja. En un solar anexo al Convento de San Francisco se construyó la nueva sede del Ayuntamiento, un gran edificio con fachada al Mercado de la Esperanza, a la calle de Los Escalantes y a la Plaza de Pi y Margall, por donde tenía la entrada. El nuevo edificio fue inaugurado el 15 de septiembre de 1907, siendo alcalde de la ciudad Luis Martínez Fernández. El edificio es obra de Julio Martínez-Zapata.

En la foto superior, de 1935, se puede ver cómo era entonces el Ayuntamiento. A su derecha se puede ver parte del Convento de San Francisco. Enfrente, a la derecha de la foto, está el edificio conocido popularmente como "la casa de El Sepi", por el local comercial que ocupaba la planta baja del mismo. La plaza tenía entonces el nombre de Francisco Pi y Margall, presidente de la Primera República entre el 11 de junio y el 18 de julio de 1873.

La farola que se ve en medio de la plaza es la farola conocida como "Las cuatro estaciones". Esta farola ha estado en varios emplazamientos, sobre todo en la Plaza de la Esperanza y en la Plaza del Ayuntamiento, la última vez cuando ésta se reformó en los años ochenta. Actualmente se encuentra en la Alameda de Oviedo.




Aunque el Convento de San Francisco fue derribado en 1936, por diversas discrepancias con el Obispado, dueño de los terrenos, hasta 1962 no pudieron iniciarse las obras de ampliación del Ayuntamiento. En la segunda foto de arriba ya se ve cómo sería la nueva plaza y cómo se terminaba de derribar "la casa de El Sepi" (primera foto, de 1943). En la tercera foto se ve el inicio de las obras de ampliación, de la construcción de los jardines y de la fuente luminosa que durante tantos años estuvo frente al Ayuntamiento y que actualmente se encuentra en El Sardinero. Como se puede ver, al hacer la ampliación se decidió quitar la torre rematada con una cúpula que tenía originalmente (ver la primera foto del artículo). En esta tercera foto también se puede ver la entrada principal al Ayuntamiento que, hasta la ampliación, estaba a la izquierda de la fachada que da a la Plaza.

En esta misma foto también se puede apreciar cómo era la tienda original de Jaime Ribalaygua. Aunque estas dos fotos son de mala calidad, especialmente la segunda, he decidido ponerlas por su especial interés.


En esta foto se puede ver el avance de las obras en 1965, a punto de terminar. Mientras que en la fachada principal se siguió el estilo del edificio original, la fachada de la calle Isabel II y la ampliación de la fachada trasera no siguen el mismo estilo, siendo totalmente lisas, sin molduras, adornos, etc. También se ve el edificio que construyó Ribalaygua para ampliar su negocio.


En esta foto de 1968 ya se pude ver cómo quedó el nuevo edificio del Ayuntamiento así como la plaza situada frente al mismo, en la que tantos niños hemos jugado y corrido alrededor de la fuente.


Esta foto muestra una vista nocturna de la plaza y del Ayuntamiento en la Navidad de 1973. Además de Ribalaygua, en esta foto se pueden ver varios comercios muy conocidos entonces y que cerraron sus puertas hace tiempo: la zapatería Príncipe, la ferretería Velarde, la papelería Maoño, el Gran Bazar, etc.

A lo largo de los años, aunque la plaza ha tenido varios nombres de forma oficial, según las circunstancias políticas del momento, siempre ha sido, es y será la Plaza del Ayuntamiento, como siempre ha sido llamada popularmente y como es su nombre oficial actual. En los años 80 la plaza fue reformada, se construyó un aparcamiento subterráneo y se suprimieron el vial que pasaba por delante del Ayuntamiento, el tramo inicial de la calle Los Escalantes y el giro a la izquierda. Hace unos años fue objeto de una nueva reforma, dándole al aspecto actual.

Como toda historia, ésta también tiene su lado oscuro, ya que durante 44 años estuvo en la plaza una estatua del dictador montado a caballo (fue inaugurada el 24 de julio de 1964). Durante la dictadura la plaza recibió el nombre de Plaza del Generalísimo, nombre que conservó hasta 2001. En la reforma de los años 80 la estatua fue retirada temporalmente pero, una vez acabadas las obras, volvió a su sitio, lo que provocó muchas protestas y controversia. Fue retirada definitivamente el 18 de diciembre de 2008. Frente a la estatua había un pequeño monumento con el escudo de la Segunda República, que fue retirado al mismo tiempo.

El reloj que está en la facha principal del Ayuntamiento, rematado por un escudo de Santander, es el reloj que tenía el viejo edificio de la Plaza Vieja y su maquinaria data de finales del siglo XVIII. Como dato curioso para quien no lo sepa, hasta mediados de los años ochenta el reloj daba las campanadas (a las horas en punto y a las medias), de nueve de la mañana a nueve de la noche, y tocaba canciones ("Santander", "Eres alta y delgada", "La fuente de Cacho", etc.), y en Navidad tocaba villancicos


Un poco de historia (XXXII)
Un poco de historia (XXX)

martes, 22 de julio de 2014

Homenaje a Pereda

 

En este blog ya hemos hablado otras veces de José María de Pereda y su obra, sobre todo de Sotileza, su obra más conocida y la que mejor retrata el ambiente marinero de la ciudad de Santander. Hoy recordamos a Pereda mostrando la placa que el día 6 de febrero de 1933 le dedicó el Ateneo de Santander en el centenario de su nacimiento. Está situada en el portal del número 4 del Paseo de Pereda, donde vivió una temporada.



En el portal del número 10 de la calle Cisneros se puede ver la placa de la segunda foto. Está dedicada al Padre Apolinar Gómez, en quien Pereda se inspiró para crear a su inolvidable personaje del mismo nombre.  En el monumento dedicado a Pereda, situado en los Jardines que llevan su nombre, se pueden ver escenas representativas de cinco de sus obras ("La leva", "La puchera", "El sabor de la tierruca", "Peñas arriba" y "Sotileza"), y en la escena dedicada a "Sotileza" se puede ver al "pobre pae Apolinar" desesperado intentando educar a Silda, Cole, Muergo y demás compañeros de travesuras.

miércoles, 16 de julio de 2014

Monumento al Fuero de Santander





Hasta que empezaron las obras del Centro Botín y de los Jardines de Pereda, en la Plaza de Farolas, cerca de la gasolinera y de una entrada peatonal al parking subterráneo, estaba el monumento al Fuero de Santander. El Ayuntamiento ha dicho que cuando acaben las obras este monumento volverá a ser colocado. El fuero eran los estatutos jurídicos que se aplicaban a una determinada localidad y la concedían normas, derechos y privilegios. Los fueros recogían las costumbres de cada localidad, además de los privilegios otorgados por los reyes a las mismas, así como el conjunto de disposiciones que preservaban la nobleza, el clero y el vasallaje de una zona. Eran un pacto solemne entre los pobladores y el rey, y también, por extensión, eran las leyes que regían determinada comarca o localidad.

El 11 de julio de 1187 el rey Alfonso VIII de Castilla nombró al abad de San Emeterio dueño y señor del pueblo y dotó a la villa de Santander de un fuero que tendía a facilitar el tráfico marítimo, la pesca y el comercio, actividades de las que la Abadía recibía sus tributos, así como la elaboración de escabeches y las explotaciones vinícolas.

El monumento es un bloque de piedra en el que se puede ver el que se considera el primer sello con que contó Santander y que representa a los tripulantes de una nave arriando las velas. Debajo del sello hay un fragmento en latín del texto del fuero, el nombre del rey y la fecha de otorgamiento (se puede leer el texto completo en latín, así como su traducción, en esta página de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes):

Si aliqua navis veniens ad villam Sancti Emetherii, periclitata et fracta fuerit, quidquid dominis suis de rebus quas navis continebat, poterint invenire, nullus eis aufferat, nec vim eis inferre presumat.

Alfonso VIII
Fuero de Santander 11-VIII-1187

"Si a la villa de San Emeterio aportase nave rota y náufraga, nadie tome cosa de cuanto la nave encierre y tuviera dueño averiguado, ni sea osado de hacerle fuerza".

El monumento es obra del escultor cántabro Jesús Otero y fue inaugurado el 30 de agosto de 1987.


ACTUALIZACIÓN:

Tras la remodelación de los Jardines de Pereda, el monumento ha vuelto a ser colocado. Ahora está, en la Plaza de Farolas, a unos metros de la cafetería del Hotel Bahía, en un lugar en el que apenas destaca.

martes, 15 de julio de 2014

Casas singulares (XIII)



En nuestro paseo por las calles de Santander descubriendo casas, edificios, etc., traemos hoy dos más a nuestra singular colección. La primera foto corresponde a un edificio del Paseo de Pereda que hace esquina con la calle Lope de Vega, donde está la fachada de la foto. Como todos los edificios del Paseo de Pereda, la fachada trasera da a la calle Ataúlfo Argenta (antigua General Mola). Salvo dos pisos con miradores, los demás tienen un estilo distinto, destacando el balcón corrido del segundo piso con columnas de hierro y una ventana central enmarcada por cuatro columnas de piedra. El último piso también tienen un balcón de hierro corrido.

En la segunda foto se puede ver un edificio de la calle Hernán Cortés que tiene fachadas a las calles Lope de Vega y Daoíz y Velarde. En él destacan los bonitos miradores que tiene en todos los pisos, especialmente los del último piso por el remate que tienen bajo el alero del tejado. También es de destacar la rejería de los balcones y miradores del primer y último piso. Aunque el edifico presenta un buen aspecto en general, la madera de los miradores y ventanas necesita una restauración.


Casas singulares (XII)

El banco del Doctor Quintana



En el Paseo de Pereda se encuentra el monumento dedicado al doctor y cirujano Vicente Quintana, Marqués de Robredo. Es un gran banco de piedra estilo griego en el que hay un frontón sostenido por cuatro columnas que contiene la dedicatoria "Al doctor Quintana. Ciudadano ejemplar, médico eminente". Además hay cuatro escudos: el de Santander y el de la Medicina a la derecha, y los otros dos, a la izquierda, no se pueden distinguir debido al mal estado en el que se encuentra el monumento, pues está necesitado desde hace tiempo de una buena limpieza y restauración. En el frontón, bajo la dedicatoria, aunque está ilegible, figura el año en que se inauguró el monumento, 1927.

viernes, 11 de julio de 2014

Un poco de historia (XXX)

La Plaza Vieja




Nuestro repaso a la historia de Santander hoy va a tratar sobre la Plaza Vieja. En ella se encontraban el Ayuntamiento, la casona de Villatorre y, situada frente a ellos, la iglesia de los PP. Jesuitas (construida a principios del siglo XVII y también llamada "de la Compañía"). Con el paso de los años, la Plaza Vieja se convirtió en el centro neurálgico de la ciudad y también en ella tuvieron lugar muchos acontecimientos históricos. En ella también desembocaban importantes calles, como San Francisco, La Blanca, la Compañía, Santa Clara y la calle del Puente que, por el Puente de Vargas que cruzaba La Ribera, conducía a la Catedral.

En la primera foto se puede ver cómo era un día cualquiera en la Plaza Vieja, junto a la iglesia de la Compañía, que se ve a la derecha de la foto. El primer edificio que se ve a la izquierda es el Ayuntamiento y el siguiente es la casona de Villatorre (el que tiene un balcón y un escudo haciendo esquina, sobre el comercio "Casa Heras"). En la siguiente foto se ve el tranvía que iba de la Plaza Vieja a Miranda. De la plaza salía por la calle de la Compañía, seguía por las calles Arcillero, Arrabal, Santa Lucía y Paseo de Menéndez Pelayo. En la foto se ve al tranvía en el momento de hacer el cruce para ponerse delante de la jardinera (se llamaba así al vagón que remolcaban los tranvías).


En esta foto de 1885 se ve cómo era el Ayuntamiento. En un principio el edificio sólo tenía la planta baja con los soportales y el primer piso, pero en 1840 el arquitecto Antonio Zabaleta levantó otro piso, una linterna y un campanil en el que se instaló un reloj traído de Londres. Entrado el siglo XX, el Ayuntamiento se trasladó a otro edificio construido en 1906 junto al Convento de San Francisco. Este edificio fue ocupado entonces por la Audiencia Provincial y se quitaron la linterna y el campanil. El reloj fue trasladado al nuevo Ayuntamiento, donde aún sigue en uso. El nuevo Ayuntamiento fue ampliado en los años 60, resultando de la reforma el actual edificio.


En febrero de 1941 una gran parte de la ciudad fue arrasada por un devastador incendio, provocado por el viento Sur, que se inció en un edificio de la calle Cádiz, de donde pasó a la Catedral. Las vigas del tejado de la Catedral, envueltas en llamas, fueron llevadas por el viento extendiendo el fuego. En esta foto se puede ver cómo quedó la Plaza Vieja. Se ven los restos de la iglesia de la Compañía, de la casona de Villatorre, de la Audiencia (antiguo Ayuntamiento) y del resto de edificios que había en esa parte de la ciudad.

Cuando se reconstruyó la ciudad, de la Plaza Vieja sólo quedó la iglesia de la Compañía. Se cambió la alineación de las calles, se trazaron nuevas calles, se bajó el nivel de la calle, etc., quedando la Plaza Vieja en el recuerdo de quienes la conocieron y en viejas fotografías.


Un poco de historia (XXXI)
Un poco de historia (XXIX)

lunes, 7 de julio de 2014

La otra "Puerta de Alcalá"



En Cazoña, en la Plaza de Manuel Llano, está la que mucha gente en Santander llama "la Puerta de Alcalá". En realidad es la portada de un edificio que estuvo en la calle Federico Vial en el que había un lavadero. Los propietarios del mismo se la cedieron al Ayuntamiento y éste la situó en su ubicación actual. Está realizada en piedra de sillería y consta de tres arcos y dos puertas a los extremos. Sobre el arco central hay un escudo de Santander.

Monumento a la Armada Española



En el Paseo Marítimo, frente a la Grúa de Piedra, estaba, hasta que empezaron las obras del Centro Botín, el monumento dedicado a la Armada Española. El Ayuntamiento ha dicho que cuando acaben las obras el monumento volverá a ser colocado. Esperemos que así sea.

El monumento consta, por una parte, de una réplica de un cañón naval de los que se fabricaban en La Cavada y, por otra parte, de un gran bloque de granito que, en su parte frontal, tiene una larga lista de nombres de ilustres marinos montañeses, ordenada por siglos, que sirvieron en la Armada, empezando por el primer almirante que tuvo ésta: Ramón de Bonifaz y Camargo. Muchos de esos ilustres marinos tienen, además, una calle dedicada, como Ramón de Bonifaz, Luis Vicente de Velasco, Juan de la Cosa, Francisco Alsedo Bustamante, etc.

En la parte posterior del monumento figuran los escudos de España, Cantabria y Santander, y un dibujo del Real Felipe, navío de tres puentes construido en el Real Astillero de Guarnizo en 1732. Estaba armado con 114 cañones y fue dado de baja en 1750.

viernes, 4 de julio de 2014

Otro cementerio de Santander





Poca gente sabe que el de Ciriego no es el único cementerio que hay en Santander, y son menos aún los que saben dónde están los otros. Pues bien, en Cazoña, entre las calles Cardenal Herrera Oria y Luis Vicente de Velasco, entre altos edificios y rodeado por un viejo muro de piedra, está el "Cementerio protestante inglés", creado en 1864.

En el siglo XIX, dada la presencia cada vez mayor de extranjeros en Santander, sobre todo ingleses (militares, comerciantes, ingenieros, etc.), y dado que muchos de ellos morían aquí, el Gobernador Civil de Santander envió un oficio al alcalde de la ciudad manifestando el respeto a los protestantes y a su fe y "al enterramiento con la humana dignidad que como personas merecen y como un bien de humanidad". Por ello, en 1831 se crea un Patronato constituido por los cónsules protestantes que en ese momento había en Santander, los de Alemania, Noruega, Suecia e Inglaterra, para la construcción y gestión de un cementerio. Actualmente el cementerio es responsabilidad del cónsul alemán.

Muchas de los enterrados proceden del antiguo cementerio de San Fernando, como los miembros de la Legión Británica1, enterrados en una fosa común bajo un monumento funerario rodeado por cuatro anclas y situado en el centro. El primer enterramiento tuvo lugar el 9 de abril de 1864, y el último en 1990. En total hay enterradas 128 personas en él.

1 La Legión Británica fue un cuerpo militar de voluntarios formado en 1835 por Gran Bretaña atendiendo a una petición de la Reina regente española María Cristina de Borbón para que proporcionara apoyo a las tropas liberales en la Primera Guerra Carlista.