miércoles, 21 de octubre de 2015

Un poco de historia (XLIV)

Fábricas e industrias en Santander (II)

Seguimos nuestro recorrido por aquellas empresas, industrias y fábricas que marcaron una época en el desarrollo de Santander y que, algunas de ellas, estuvieron entre nosotros hasta hace unos años.


Astilleros del Atlántico

Construcción del mercante Mirenchu en las gradas de Gamazo

Oficinas y naves de Astilleros del Atlántico en Gamazo (1990)

En la zona de San Martín siempre ha habido carpinteros de ribera que construían todo tipo de embarcaciones. En 1878 se instalaron en esa zona los astilleros de Eduardo López-Dóriga para la construcción y reparación de embarcaciones de casco metálico, siendo el "Fernández y Gutiérrez" el primer barco de hierro construido en ellos. Los Talleres Corcho, situados junto a la Rampa de Sotileza y dedicados a la calderería, también se instalaron junto a los astilleros y entraron a formar parte de su accionariado. Cuando la sociedad Talleres de San Martín, S.A., constituida por los herederos de López-Dóriga, se disuelve en 1913, los edificios, talleres y terrenos fueron adjudicados a Talleres Corcho.

A principios de los años 60 entra capital belga en la empresa y ésta pasa a llamarse Corbasa. En 1971 el endeudamiento supuso el fin de Corbasa, pero no de los astilleros, ya que éstos resurgieron, con el nombre de Astilleros del Atlántico, S.A., gracias a la entrada de capital de origen montañés. Sin embargo, debido a la reconversión del sector naval entre 1984 y 1987, que produjo el cierre de muchos astilleros en toda España, graves problemas sociales, disturbios, etc., y a la escasa demanda de barcos mercantes, los astilleros de Gamazo cesaron su producción en 1988.


Fábrica de electrodomésticos Corcho

Trolebús a El Astillero junto a la fábrica de Corcho en La Reyerta (1971)
(Autor: José A. Tartajo)

Fábrica de Corcho en La Reyerta (años 70-80)

A mediados del siglo XIX Domingo Corcho Estrada crea, junto al paredón de la Rampa Sotileza, un taller de metalistería, plomería y calderería de cobre. Cuando, unos años más tarde, se incorpora su hijo a la empresa, ésta pasa a denominarse Corcho e Hijos. La empresa empieza a producir cocinas económicas, que tienen una gran demanda, y piezas para barcos, ferrocarriles, minas, turbinas, aparatos de hidroterapia, calderas, etc. Hacia 1880 abre un segundo taller junto a los astilleros de López-Dóriga y en él construye todo tipo de embarcaciones de hierro, además de dedicarse a la reparación y equipamiento de buques, especialmente las cocinas, baños, calefacción, etc. Consigue la exclusiva de importantes compañías navieras para el mantenimiento de sus barcos.

Cuando se construyó el Palacio de La Magdalena, Corcho fue la responsable de las instalaciones sanitarias, de calefacción, de las cocinas, calderas y otras instalaciones y servicios. En los años 20 la empresa construye unas nuevas instalaciones en La Reyerta. Con motivo del incendio de Santander y de la reordenación de la ciudad, los talleres junto a la Rampa de Sotileza son derribados y la empresa se traslada a La Reyerta tras haber ampliado las instalaciones.

A principios de los años 60 la empresa se divide en dos: los talleres de Gamazo pasan a Corbasa, una empresa de capital belga, y la planta de La Reyerta adquiere el nombre de Corcho, S.A., dejando la fundición y dedicándose a partir de ese momento a la fabricación de electrodomésticos (cocinas, calentadores, lavadoras, etc.) y al montaje de instalaciones industriales de cocina, calefacción y frío (para colegios, hospitales, etc.). Para entonces la empresa ya tenía varias delegaciones en España y empieza a salir al extranjero. En los años 70 Corcho es comprada por el grupo navarro Orbaiceta, propietario de Super Ser, Agni, Crolls y otros importantes fabricantes de electrodomésticos.

En 1989 el grupo de origen alemán BSH (Bosch-Siemens Home Appliances) compra el grupo navarro al que pertenece Corcho y decide especializar la fábrica de La Reyerta en la fabricación de cocinas de gas, sin dejar de fabricar encimeras, lavadoras, lavavajillas, etc. Aunque con otro nombre, y a pesar de las vicisitudes por las que ha pasado, afortunadamente la fábrica aún sigue activa y esperemos que así siga siendo por mucho tiempo.


Matadero Municipal

Matadero Municipal en Cuatro Caminos

Hasta el siglo XVIII las matanzas de animales para el abastecimiento público se realizaban en el matadero municipal, situado en el centro de la ciudad, en donde hoy está el edificio de "La Equitativa", en la esquina de la avenida de Calvo Sotelo y la plaza de Atarazanas. Debido a las molestias que causaba, las autoridades decidieron trasladarlo fuera de las murallas, aproximadamente donde hoy está la calle Plaza de la Leña. En 1797 ya estaba construido el nuevo matadero. Ahí estuvo hasta que un siglo después se construyó uno nuevo en Cuatro Caminos.

El matadero estuvo en Cuatro Caminos, en la confluencia de las calles Alta y Jerónimo Sainz de la Maza, hasta principios de los años 80. En el solar que ocupaba se construyó un aparcamiento subterráneo y en la superficie las actuales plaza y mercado de México.


Fábrica de madera La Marga
 
Derribo de la fábrica La Marga (años 80)

Últimas naves de La Marga que fueron derribadas (1989)

Otra fábrica importante que tuvo Santander fue "La Marga", situada al final de la calle Castilla, donde hoy está el parque del mismo nombre. Estaba dedicada a la producción de tablas, vigas, tableros, etc., de madera. La madera que usaba como materia prima procedía, básicamente, de Guinea Ecuatorial. Sin embargo, a partir de 1968, cuando Guinea Ecuatorial dejó de ser colonia española, empieza el declive de la fábrica debido a los problemas para importar madera.

La fábrica sobrevivió hasta los años 80, en que cerró. A mediados de los 80 el Ayuntamiento la compra para derribarla y construir el actual parque. En el solar resultante también se construyó el actual instituto Alberto Pico.

De la fábrica de La Marga sólo queda el edificio que actualmente es sede del Centro Cívico "La Marga".


Fábrica de gas

Fábrica de gas (1955)

Otra importante fábrica que hubo en Santander fue la fábrica de gas situada en Gamazo. Sobre esta fábrica ya publiqué un artículo en el que cuento su historia, por lo que os remito al mismo.

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