martes, 21 de junio de 2016

Un poco de historia (LIII)

La calle Burgos

En 1845, en el Camino Real de la Mies del Valle (actual calle San Fernando), recibe el nombre de "Burgos" el tramo comprendido entre la casa de Isla (junto al actual Pasaje de Peña) y la plaza de Numancia. La casa de Isla formaba parte de los tinglados de Becedo, pertenecientes a Juan de Isla y Alvear. Construidos a mediados del siglo XVIII en ellos se fabricaba todo tipo de aperos, jarcias, cabos y demás utensilios navales destinados a los barcos que se construían y reparaban en Santander, Guarnizo, El Astillero, etc.

Calle Burgos (1910)

Debido a la quiebra de Juan de Isla y a varios incendios, los antiguos tinglados se fueron convirtiendo en almacenes, fraguas, tiendas, mesones y demás pequeñas industrias y negocios que fueron variando la fisonomía de la calle.

En 1862 un documento oficial establece que la calle "en lo sucesivo se llamará de la Alameda". Unos años más tarde, con motivo de la Revolución de 1868 recibió el nombre de "Veinticuatro de septiembre", nombre que conservó hasta la Restauración en 1876. Desde 1949 se denomina "calle Burgos" al tramo comprendido entre la calle Don Pelayo y la plaza de Numancia; es decir, el trazado actual.

Calle Burgos (1937)

En su último tramo la calle compartía espacio con la plaza del Reenganche, llamada así porque a mediados del siglo XIX, debido a los distintos contenciosos militares que tenía España con las colonias de ultramar, se instaló en ella la Oficina de Reenganche. En 1876 se inauguró en la plaza una fuente que se surtía del manantial de Perines. En 1955 se instaló en ella un busto del pintor Agustín Riancho.

Calle Burgos (1968)

Calle Burgos y plaza del Reenganche (años 60-70)

A pesar del tiempo, la calle apenas sufrió cambios, especialmente en su acera norte, que prácticamente sigue igual. En su acera sur es donde ha tenido más cambios. Sin duda, la mayor transformación que ha sufrido la calle Burgos tuvo lugar a principios de los años 90 al ser construido el túnel subterráneo para el tráfico y hacer peatonal la calle. La plaza del Reenganche también fue modificada. Se suprimió el aparcamiento y el vial que la cruzaba, se integró con la calle Burgos formando una unidad y perdió su nombre, llamándose ahora Plaza de Juan Carlos I. La plaza de Numancia también fue modificada, cambiando su fisonomía.

Obras de construcción del túnel subterráneo (1992)

Por la calle Burgos circuló el Tranvía Urbano, que comunicaba la plaza de Molnedo (Puertochico) con Peñacastillo.


Un poco de historia (LIV)
Un poco de historia (LII)

viernes, 10 de junio de 2016

Un poco de historia (LII)

El Río de la Pila

Esta popular zona de Santander debe su nombre a un manantial que vertía sus aguas a un arroyo que discurría hasta la pequeña ensenada que estaba junto a la Puerta de la Mar de la muralla que rodeaba la villa de Santander. El manantial se sitúa en la zona antes conocida como Despeñaperros, al final de la calle. El agua de dicho manantial se aprovechaba para surtir una fuente situada en el centro de la plaza y algunos lavaderos.

En 1769, en un "Reglamento de limpieza y policía", ya aparece el nombre de Río de la Pila, y en un plano de 1822 se traza la calle que, con pocas variaciones, ha llegado hasta nuestros días. En 1837 el lugar ya era considerado como un barrio fuera de la población. En 1868 los vecinos del Río de la Pila propusieron al Ayuntamiento abrir un camino, al final de la calle, para acceder al Prado de San Roque. El problema que presentaba dicha propuesta era el gran desnivel existente, de un coeficiente tan elevado que los reglamentos de sanidad y urbanismo de la época no lo permitían. Sin embargo, dicha propuesta se llevó a cabo mediante escalinatas y rampas adaptadas al abrupto relieve de la ladera.


Casa de baños de Toca (1900)

Aprovechando las aguas del manantial, el empresario Arístides Toca construyó una casa de baños que tuvo mucha fama. En 1870 se creó el Casino Kursaal, donde se celebraban en verano conciertos y elegantes fiestas con bailes, así como representaciones teatrales.


Parque de Bomberos Municipales

En 1897 se inauguró en la plaza, a la entrada de la calle del Arrabal, el Parque de Bomberos Municipales, que hasta entonces estaba de forma provisional en la calle Calderón (actual calle Ataúlfo Argenta). Los bomberos estuvieron en dicho parque hasta que se trasladaron a Cajo en 1959. En la foto superior puede verse también el inicio de la calle Guevara.

Inauguración de la central telefónica de Santander (1926)

Enfrente, en la esquina con la calle Santa Lucía, la Compañía Telefónica Nacional de España construyó la primera central telefónica automática de España. Fue inaugurada por Alfonso XIII en 1926 y estuvo en ese lugar hasta 1976, año en que Telefónica construyó la actual central en los terrenos donde estuvo el parque de bomberos.


Teatro Pereda

El 1 de julio de 1919 se inauguró el Teatro Pereda, construido donde antes estuvo la casa de baños de Toca. Llegó a ser uno de los mejores teatros de España y en él se representaban obras de teatro, revista, zarzuela, ópera, etc. También acogió proyecciones de cine y sesiones de circo. Estaba inspirado en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Tenía un aforo de 1.700 localidades repartidas entre el patio de butacas, el anfiteatro y el llamado "paraíso", las localidades situadas más arriba. Tenía 21 camerinos para los artistas repartidos en tres pisos. En su escenario actuaron los mejores actores y actrices de la escena española. También cantaron en él intérpretes y grupos de primer orden. Cerró en los años 60 y sus dueños lo vendieron a una empresa constructora que lo derribó en 1966 para construir el edificio en cuyos bajos hay actualmente una sucursal de Caja Cantabria. Pese a la oposición de todos los santanderinos, el Ayuntamiento no hizo nada por evitarlo.

Anuncio de la actuación de Raphael en el Teatro Pereda en 1966

Un hecho importante fue la apertura del restaurante El Riojano en 1940, en el que se encuentra el "Museo Redondo", formado por cuadros pintados en barricas por famosos artistas: Julio de Pablo, Ramón Calderón, Gloria Torner, Genovés, etc. A partir de los años 50 se empezaron a establecer en la calle locales de copas que atraían a los extranjeros que acudían a los cursos de la UIMP. De entre todos esos locales destacó uno en especial: el Drink Club, que abrió en 1959. A partir de ese momento cambió para siempre la noche de Santander y, en lo que al ocio se refiere, nada volvió a ser igual. El Drink Club supo crear su propio ambiente y en gran parte fue debido a los recordados hermanos Juan Carlos y Ramón Calderón, uno de sus promotores. Con el tiempo la calle se ha ido llenando de locales en los que tomar unas copas. También ha tenido sus épocas buenas y malas, pero siempre ha sabido salir adelante.

En los años 50 se pudo prolongar la calle San Sebastián hasta su conexión con el Río de la Pila. También se trazaron varios caminos hacia el este, hacia el barrio de San Simón. En esta zona el terreno tenía tal desnivel que se la conocía con el nombre de Despeñaperros. El final del Río de la Pila era una amalgama de pequeñas y pindias escalinatas y rampas en todas las direcciones, serpenteando entre casas con huertas.

Funicular del Río de la Pila

Puente que comunica la calle San Sebastián con las calles Francisco Giner y Enrique Gran

El cambio más importante sufrido por esta calle tuvo lugar en 2008 cuando fue renovada y se construyeron escaleras mecánicas y el funicular que comunica con el Prado de San Roque y salva un desnivel de 36 metros en un recorrido de 75 metros de longitud. Es una cabina cerrada con capacidad para 20 personas y que tiene tres paradas en su recorrido. Para su construcción fue necesario expropiar y derribar varios edificios cuyos ocupantes tuvieron que ser reubicados. La remodelación de la calle acabó cuando en 2010 se abrió al tráfico el puente que une las dos riberas del Río de la Pila, pues comunica la calle San Sebastián con las calles Francisco Giner y Enrique Gran.

Mosaico de azulejos a la entrada de la calle

Por la plaza del Río de la Pila circuló el tranvía de Miranda, que partía de la calle del Martillo, seguía por la calle Santa Lucía y por el Paseo de la Concepción llegaba a Miranda. A partir de 1912 la vía se dividía en la plaza del Río de la Pila y el nuevo ramal iba por las calles del Arrabal, Arcillero y Compañía hasta la Plaza Vieja. En este desvío se instaló el primer semáforo que hubo en Santander.


Un poco de historia (LIII)
Un poco de historia (LI)