lunes, 25 de abril de 2016

Un poco de historia (L)

De Numancia a Cuatro Caminos (III)


La plaza de Numancia

La plaza de Numancia tiene su origen en unos terrenos que había al final de la calle Burgos frente al Reenganche y que empezaron a ser urbanizados en 1876, aunque hasta 1883 no recibió su nombre actual. A finales del siglo XIX se construyen unas escuelas públicas y en 1905 se inaugura el parque de los Bomberos Voluntarios, que hacían ejercicios y prácticas en la plaza. También estuvo en Numancia la Escuela de Comercio.

Plaza de Numancia

Hasta mediados del siglo XX, existió la curiosa costumbre de que todos los cortejos funerarios, en su camino al cementerio de Ciriego, hicieran una parada en la plaza de Numancia. Como figuraba en las esquelas, Numancia era "el lugar donde se despedía el duelo". Esto hizo que popularmente a la plaza se la conociera popularmente como "el sitio de costumbre".

Escuelas Públicas en la plaza de Numancia

Desde hace muchos años, Numancia también es el punto de partida de muchas manifestaciones, desfiles, etc.


Cuatro Caminos

Cuatro Caminos debe su nombre a que en este punto confluían antiguamente el Camino Real a Burgos, las Calzadas Altas, el Camino de Becedo y un camino que subía hasta Pronillo. En este lugar hubo una caseta de "fielato de arbitrios", un lugar en el que eran revisadas todas las mercancías que entraban en la población y así evitar la entrada de mercancías no permitidas. En ese tiempo era conocido como la Tercera Caseta, ya que era la caseta de fielato más alejada del centro de la población.

Fielato de Cuatro Caminos (1889)

Durante la ocupación francesa, el general Barthelemy, al mando en Santander, mandó instalar una horca en Cuatro Caminos como amenaza represiva y disuasoria contra los que se oponían a Napoleón y la ocupación francesa.

El lugar recibió oficialmente el nombre de Cuatro Caminos en 1852, cuando se proyectó el ensanche de la calzada de la calle San Fernando. En 1868, al inicio de la Revolución que pretendía derrocar a Isabel II, los liberales santanderinos alzaron en Cuatro Caminos una barricada contra las tropas enviadas por el Gobierno.


Vista aérea de Cuatro Caminos (años 60)

En la vista aérea de la imagen de arriba se puede ver cómo era Cuatro Caminos, y Santander, al inicio de los años 60. La calle Camilo Alonso Vega aún no existía. En la parte superior, a la izquierda, se puede ver el Colegio La Salle y cómo el paseo del General Dávila era un paseo arbolado. También se puede ver la Alameda de Oviedo, el Matadero Municipal (donde hoy está la Plaza de México), etc.



Cuatro Caminos (años 60-70)

Con el tiempo, Cuatro Caminos ha ido adquiriendo importancia al convertirse en un importante cruce de caminos. Ya no son cuatro los caminos que convergen ahí, sino siete, lo que hace que el lugar tenga un tráfico muy complicado. En los años 80 se construyó el paso subterráneo que comunica la calle San Fernando con la avenida de Valdecilla.

domingo, 24 de abril de 2016

Un poco de historia (XLIX)

De Numancia a Cuatro Caminos (II)


La calle San Fernando

El viejo Camino de Becedo, o Mies del Valle, era el inicio de la carretera general a Castilla, marcado como "kilómetro 0" en un mojón que estaba en la plaza de Numancia. En 1824 los vecinos pidieron al Ayuntamiento que el Sitio de Becedo se llamara Barrio de las Delicias, pero la Corporación decretó que "no corresponde a dicho sitio otra denominación que la de Barrio de Becedo y no hay inconveniente alguno en que la línea de aquellas casas sea conocida con el nombre de Calle de Fernando Séptimo, Rey Absoluto, estampándolo a la esquina de la parte del nordeste". En un plano de 1845 ya aparece oficialmente el nombre de San Fernando.

Burreras en la calle San Fernando

Calle San Fernando (1914)

Aunque era básicamente una calle residencial, con chalés con jardines, especialmente a partir de la calle Perines, también hubo en ella almacenes, talleres e importantes fábricas. Al inicio de la calle se encontraba la fundición de Colongues Klint. Entre las actuales calles Mies del Valle y Alonso estuvo la fábrica de gaseosas "Santa Marta". Pero, sin duda, la más recordada es la fábrica de cervezas "La Cruz Blanca". Estuvo en los terrenos ocupados actualmente por el grupo de edificios que forman la popularmente llamada "plaza de las cervezas". Junto a la fábrica de cervezas estuvo el convento de las RR.MM. Adoratrices (donde hoy está la cafetería "La Viña"). Otro establecimiento muy recordado y que también estuvo en la calle San Fernando es el Cine Capitol, que cerró en 2002.

Calle San Fernando vista desde la Alameda de Oviedo

Calle San Fernando

Con el tiempo se fueron creando calles transversales y una gran calle paralela, al tiempo que iban desapareciendo los chalés y las industrias que había en la calle. Las antiguas fincas con jardines fueron sustituidas por altos edificios. De todos los edificios antiguos que hubo en la calle, sólo sobrevive el edificio de tres pisos en el que está la conocida bodega "La Montaña".

Calle San Fernando (1978)
 
Fábrica de cervezas "La Cruz Blanca"

Por la calle San Fernando circuló el Tranvía Urbano, que primero iba de la plaza de Molnedo a la plaza de Numancia y acabó llegando a Peñacastillo en sucesivas ampliaciones de la línea.

Calle San Fernando (1985)

La calle San Fernando es una de las más transitadas de Santander al ser una vía de entrada y salida de la ciudad y por vivir en ella y sus alrededores mucha gente.


La calle Vargas

La calle Vargas surgió al mismo tiempo que la Alameda Segunda. Recibió el nombre en 1859 en recuerdo de la batalla que tuvo lugar en la localidad de Vargas el 3 de noviembre de 1833 en la que se enfrentaron los partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón, pretendiente al trono y hermano del recientemente fallecido rey Fernando VII, y las tropas leales a la reina Isabel II. 

Las tropas que estaban acuarteladas en el Castillo de San Felipe, junto a las embarcadas en la fragata San Juan, fieles a la reina, marcharon a defender la ciudad del avance de las tropas carlistas, enfrentándose en la localidad de Vargas. Aunque en minoría, las tropas leales a la reina se enfrentaron a los carlistas en una dura batalla y consiguieron la retirada de éstos. Fernando VII había aprobado la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, que impedía a las mujeres ocupar el trono.


Calle Vargas (1905)

En 1883 la travesía que transcurre bajo un edificio y los terrenos paralelos a la calle recibieron el nombre de Tres de Noviembre, cuando se aprobó el proyecto de prolongar la calle Vargas hasta Cuatro Caminos. Sin embargo esto no se pudo hacer hasta 1946 ya que, en 1862, los empresarios Roviralta y López construyeron una fundición que impedía la prolongación de la calle.

Calle Vargas (1960)

En 1974 la Organización Sindical construye la nueva Casa Sindical en un solar de su propiedad (aproximadamente donde hoy están el Centro de Salud y el edificio contiguo), aunque nunca llegó a inaugurarse pese a terminarse su construcción en 1978. En la calle Vargas también estuvo el Cine Alameda hasta mediados de los años 70 junto a un convento de las RR.MM. Trinitarias. Al inicio de la calle Vargas, en el solar que hace esquina a la calle Alcázar de Toledo estuvo hasta los años 70 el colegio San Agustín, de los PP. Agustinos y que se trasladó a El Sardinero. En la calle Vargas destaca la parroquia dedicada a Nuestra Señora de la Bien Aparecida, situada cerca de Cuatro Caminos, en la esquina con la calle Alto de Los Leones. De la antigua calle Vargas sólo queda la hilera de viejos edificios que hay hasta la calle Eulalio Ferrer.



Un poco de historia (L). De Numancia a Cuatro Caminos (III)
Un poco de historia (XLVIII). De Numancia a Cuatro Caminos (I)



viernes, 22 de abril de 2016

Un poco de historia (XLVIII)

De Numancia a Cuatro Caminos (I)


La Alameda de Oviedo o Alameda Segunda

En 1833 empezaron los trabajos para dotar a la ciudad de un paseo en la vaguada que va de Cuatro Caminos a la actual plaza de Numancia y que antiguamente era conocida como el "Camino de Becedo". Junto al paseo, y paralelo al mismo, se previó la construcción de una calzada de la suficiente anchura para construir en ella el Camino Real a Castilla, que empezaría a la altura del inicio de la calle Vargas.

Alameda Segunda (1885)

Para realizar estas obras algunos particulares cedieron terrenos y el Ayuntamiento tuvo que comprar unos terrenos al Cabildo Catedral al precio de una onza el carro de tierra. En 1834 empezaron a verse los primeros paseantes, que llamaron al nuevo paseo la Alameda Larga. Unos años después recibió el nombre de Alameda Segunda. El 5 de noviembre de 1909, con motivo de la confraternización entre las ciudades de Santander y Oviedo, el paseo recibió su actual nombre oficial de Alameda de Oviedo.

Alameda de Oviedo

El paseo tenía bancos de piedra con respaldos de hierro forjado, algunos de los cuales se trasladaron posteriormente a los Jardines de Pereda, donde aún siguen, y estaba flanqueado inicialmente por altos y frondosos chopos. En la actualidad son, en su mayoría, plátanos de gran porte los árboles que flanquean el paseo, que conservó su trazado hasta 1946, año en el que el Ayuntamiento segregó una franja a todo lo largo de su lado sur para prolongar la calle Vargas. Con esto completó el proyecto inicial de 1833.

Arco monumental conmemorativo de la traída de aguas a Santander (1885)

Alameda de Oviedo (1920)

La alameda ha sido escenario de fiestas y celebraciones. En 1869 se celebró por primera vez la feria de Santiago, instalándose a lo largo de la misma las barracas y atracciones. En 1947, debido a las reformas que se hicieron en la alameda, las ferias de Santiago tuvieron que trasladarse a otro emplazamiento. En 1885, para celebrar la inauguración de la traída de aguas a Santander, se construyeron en la alameda una fuente y un arco monumental al que se accedía por una escalinata que daba acceso a una glorieta en la que había un templete en el que se celebraban conciertos nocturnos los días de feria en verano. Durante unos años en los Jardines de El Verdoso, situados al final de la alameda, se celebró una feria pecuaria.

En 1932 se instaló en la segunda mitad de la alameda la Feria de Muestras, que se celebró todos los años hasta el inicio de la Guerra Civil. Ese año también se reformó el trazado de los jardines, se instaló una fuente luminosa y se construyó una bolera. En 1947 se construyeron dos glorietas: una en la Plaza del Reenganche (actual plaza de Juan Carlos I) y otra frente a la calle Perines. En dichas glorietas se instalaron sendas farolas monumentales que antes estaban en la plaza de Farolas. En el extremo oeste de la alameda, en Cuatro Caminos, en 1948 se erigió un hito conmemorativo del 700º aniversario de la Reconquista de Sevilla por la Marina de Castilla.

Algunos de los escudos de piedra que blasonaban las casonas hidalgas de la Puebla Vieja desaparecidas en el incendio de febrero de 1941 se pudieron rescatar y se instalaron como elementos decorativos a ambos lados del paseo durante muchos años, hasta que en una reforma en los años 80 fueron retirados y llevados a un almacén municipal.

Monumento a la Catedral de Oviedo

En 2009, con motivo del centenario de la confraternización entre Oviedo y Santander, el Ayuntamiento de Oviedo regaló a la ciudad de Santander una réplica de la Catedral de Oviedo que está situada en la alameda frente al Centro de Salud de la calle Vargas. En 2011 fue instalada en la alameda la farola de las Cuatro Estaciones, que antes estuvo en la plaza del Ayuntamiento y en otras ubicaciones. 

Farola de las Cuatro Estaciones

Además de estos monumentos, en la alameda se colocó en 1971 el pedestal con la alegoría femenina del monumento a Augusto González Linares (el busto estaba en el Museo Marítimo). Unos años después el monumento fue restaurado y llevado a su ubicación actual en El Sardinero, en los jardines que separan las playas Primera y La Concha. En el inicio de la alameda, junto a la plaza de Numancia, hay un jarrón de piedra, sobre una pequeña columna, que es igual a otro que está en Puertochico.



La Alameda de Oviedo en la actualidad

La Alameda de Oviedo es hoy en día uno de los lugares de Santander más transitados y agradables para dar un paseo: es amplia, hay bancos y zonas de juegos para los niños, algunos bares y cafeterías de la calle Vargas tienen terraza en ella, etc. Al igual que antaño, a veces se celebran ferias, exposiciones, muestras de artesanía, etc. Santander no sería la misma sin la Alameda de Oviedo.


Un poco de historia (XLVIX). De Numancia a Cuatro Caminos (II)
Un poco de historia (XLVII). El Pasaje de Peña ("el túnel")